La historia de complicidad entre Carlota Marañón y Sofía Hamela ha comenzado en su ciudad natal, San Sebastián, cuando con apenas trece años se reunían para probarse estilismos y tomarse fotografías con una cámara sin ningún tipo de plan comercial. Aquellas tardes de adolescencia e imaginación han supuesto el germen de una sólida trayectoria profesional compartida en las redes sociales.
En declaraciones concedidas a Vogue.es, Hamela ha recordado el valor de esta unión: «Recorrer este camino juntas es un lujo que pocas personas tienen. Crecer, tanto personal como profesionalmente, no es fácil y hacerlo al lado de alguien que te conoce desde siempre lo cambia todo». Por su parte, Marañón ha descrito la experiencia como el sueño cumplido de cualquier niña pequeña al avanzar en el sector digital junto a alguien a quien considera de su propia familia.
Recorrer este camino juntas es un lujo que pocas personas tienen»
Influencer
Las creadoras han consolidado una dinámica basada en el apoyo incondicional y el respeto mutuo, alejándose de cualquier rivalidad en un ámbito competitivo. Según ha explicado Marañón en el citado medio, ambas procuran ensalzarse mutuamente: «Nos respetamos, sus sueños se vuelven los míos y viceversa, nos admiramos mucho y nos apoyamos en todas las locuras».
Proyectos propios y complicidad artística
En el ámbito individual, Marañón ha impulsado el lanzamiento de su marca de moda Omara, una iniciativa dirigida a representar a las ‘messy girls’ que ha logrado agotar existencias en varias prendas en cuestión de horas.
Por otro lado, Hamela ha afianzado su propio espacio de entretenimiento tras haber trabajado previamente como estilista de moda y ‘community manager’, encontrando en su amiga el respaldo decisivo para dedicarse plenamente a su proyecto digital.
Además, tras finalizar el «proyecto de nuestras vidas», como lo han denominado las propias influencers, en el que han recorrido las siete Maravillas del Mundo, juntas han dado vida a The 8th Brand, una marca de accesorios que combina las personalidades de las dos amigas.
Sofía Hamela y Carlota Marañón posando con una libreta de su marca
En nuestro caso, la amistad viene antes que todo»
Influencer
Respecto a su sincronía, Hamela ha subrayado que «En nuestro caso, la amistad viene antes que todo«. Aunque presentan estilos diferenciados que les permiten equilibrarse, ambas han señalado con humor que comparten una conexión especial reflejada en anécdotas cotidianas, como su vínculo con el tema ‘Como si no importara‘ de Duki y Emilia.
Riqueza histórica y rincones de Donostia
La ciudad donde ha germinado esta amistad, San Sebastián, cuenta con un relevante patrimonio turístico encabezado por la Playa de la Concha, reconocida como uno de los 12 tesoros de España. El paseo marítimo, que alcanza 1.300 metros de longitud, se ha consolidado como un símbolo local desde que la reina Isabel acudía a sus aguas a principios del siglo XX, sirviendo hoy como escenario para las regatas de traineras de la Bandera de la Concha.

Playa de La Concha
El entorno urbano acoge también el Palacio de Miramar, edificado a finales del siglo XIX para la Reina María Cristina de Austria y donde ha estudiado el rey Juan Carlos I, así como el histórico Balneario de la Perla.
En la vecina playa de Ondarreta se emplaza el Peine del Viento, conjunto escultórico de Eduardo Chillida, bajo las faldas del Monte Igueldo, cuya cima alberga el tercer funicular más antiguo de España y un centenario parque de atracciones.
Tradición centenaria en la Tamborrada
La identidad festiva de la capital guipuzcoana se concentra cada 20 de enero durante el día del patrón, conmemorando los 100 años de la izada de la bandera en la Plaza de la Constitución. La tradicional Tamborrada, originada en 1836 como una comparsa de carnaval, reúne en la actualidad a más de 147 compañías que recorren las calles ataviadas con uniformes inspirados en los batallones guipuzcoanos de la Guerra de la Independencia.












