La sequía aprieta con dureza este verano en Euskadi y ha generado un escenario que empieza a ser alarmante en diversas zonas rurales. La falta de agua y de pastos ha obligado a descender a los animales a los caseríos antes de tiempo, como ha sucedido en Aralar, donde de las 45.000 cabezas de ganado habituales ya solo permanece aproximadamente la mitad al no haber pastos para alimentarse.
Pastos secos y reservas agotadas
El portavoz del sindicato agrario ENBA, Xabier Iraola, ha advertido de la gravedad del momento al constatar que «la situación sigue igual que hace un mes, no hay pasto y mucha gente que está en los comunales está bajando el ganado al valle, a casa». Según ha alertado, al adelantar el regreso a las cuadras «lo que haces es comer el forraje o la hierba que tenías almacenada para el invierno».
Las raíces de la hierba que ahora hay en las praderas están todas quemadas»
Pese al pronóstico de lluvias para las próximas jornadas, desde la organización agraria descartan que el agua prevista resulte suficiente para revertir el deterioro del campo. «Es que ya no hay tiempo para hacer más cortes de hierba. Además, las raíces de la hierba que ahora hay en las praderas están todas quemadas y no va a poder rebrotar», ha remarcado Xabier Iraola sobre las pérdidas irreversibles de forraje.
Compra conjunta contra la especulación
Para paliar la carestía de alimento en los próximos meses, el Gobierno Vasco ha tramitado una compra conjunta de forraje para las explotaciones vascas tras finalizar el plazo de solicitudes. No obstante, los ganaderos reclaman agilizar las contrataciones para no quedar a merced del encarecimiento en la cornisa cantábrica y Francia.
Cuanto más tiempo pase, mayor va a ser la especulación»
En declaraciones a ‘COPE Euskadi’, el representante de ENBA ha incidido en que urge formalizar los pedidos antes de que los precios se disparen en el mercado exterior. «Lo que hay que hacer es articular esa compra para apalabrarla y hacerla lo antes posible, porque cuanto más tiempo pase, mayor va a ser la especulación», ha subrayado Xabier Iraola.
Cisternas ante la falta de manantiales
Los problemas se han agravado también en el suministro cotidiano para aquellas explotaciones diseminadas que se encuentran fuera de la red de abastecimiento. Municipios como Carranza o comarcas como Lea-Artibai han visto caer drásticamente los caudales de sus manantiales propios, comprometiendo tanto el agua de boca como la de los animales.
Para hacer frente a este desabastecimiento en zonas altas y montes comunales, se han desplegado camiones cisterna, depósitos auxiliares y sistemas de bombeo. Este operativo exige que los ganaderos se desplacen varias veces al día por accesos complicados para rellenar los bebederos y mantener a flote a sus explotaciones.











