En CC OO de la Región de Murcia tenemos claro que los riesgos derivados de los Fenómenos Meteorológicos Adversos (FMA) han dejado de ser situaciones excepcionales. Pero nos preguntamos si todo el mundo lo tiene tan claro.
La evidencia científica demuestra que los FMA forman parte de una nueva realidad climática que incrementa la probabilidad de sufrir daños para la salud y aumenta la siniestralidad laboral. Las altas temperaturas, la radiación solar, los incendios forestales, las tormentas o las inundaciones ya no pueden tratarse como contingencias aisladas, sino como riesgos emergentes que deben integrarse en los sistemas de prevención de riesgos laborales de las empresas y administraciones.
Las personas trabajadoras constituyen uno de los colectivos más expuestos a esta nueva realidad climática. Sectores como la agricultura, construcción, transporte, limpieza viaria, logística, recogida de residuos o los servicios de emergencia desarrollan gran parte de su actividad al aire libre o en espacios donde las altas temperaturas son difíciles de controlar. Sin embargo, no olvidemos que el riesgo térmico también afecta a quienes trabajan en interiores cuando los sistemas de climatización son insuficientes.
La exposición prolongada al calor puede provocar deshidratación, agotamiento, calambres, síncopes e incluso golpes de calor, una emergencia médica que puede resultar mortal si no se actúa con rapidez. Además, las altas temperaturas reducen la capacidad de concentración, aumentan la fatiga y favorecen la aparición de errores humanos, incrementando el riesgo de accidentes laborales. Por ello, el calor extremo debe entenderse como un riesgo laboral más, debiendo ser evaluado, prevenido y gestionado desde la planificación preventiva de las empresas y administraciones.
Desde CC OO de la Región de Murcia consideramos que es en este contexto donde el cambio climático obliga a replantear las políticas de prevención de riesgos laborales. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) define los fenómenos meteorológicos adversos como aquellos eventos capaces de producir daños a las personas y a los bienes. La Inspección de Trabajo y Seguridad Social considera, además, que estos fenómenos forman parte de las condiciones de trabajo cuando pueden generar riesgos para la seguridad y salud de las personas trabajadoras. Entre ellos se incluyen las olas de calor, pero también tormentas, inundaciones, incendios forestales, fuertes vientos o episodios de radiación solar extrema.
La normativa española ha evolucionado para adaptarse a esta realidad. La modificación del Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, sobre las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, incorporada por el Real Decreto-ley 4/2023, establece la obligación de adoptar medidas específicas para proteger a las personas trabajadoras frente a los riesgos derivados de los FMA, incluyendo las temperaturas extremas. Cuando existan avisos meteorológicos de nivel naranja o rojo y las medidas preventivas no sean suficientes para garantizar la seguridad, la empresa deberá adaptar las condiciones de trabajo, modificar horarios o incluso suspender determinadas tareas.
Desde CC OO de la Región de Murcia consideramos que la negociación colectiva adquiere un papel protagonista. Los nuevos protocolos frente a catástrofes y fenómenos meteorológicos adversos promueven que empresas y representantes de las personas trabajadoras acuerden procedimientos claros para actuar ante situaciones de calor extremo, priorizando siempre la protección de la salud frente a cualquier criterio productivo.
La Estrategia de Seguridad y Salud Laboral de la Región de Murcia 2024-2028 también identifica el cambio climático como uno de los grandes desafíos emergentes de la prevención de riesgos laborales, junto con la digitalización, el envejecimiento de la población trabajadora o los riesgos psicosociales. El documento subraya la necesidad de adaptar las políticas preventivas a las nuevas realidades del trabajo y de reforzar la cultura preventiva como herramienta esencial para reducir la siniestralidad (esperemos que no pasen otros 30 años para que esa cultura preventiva se integre en el tejido empresarial de nuestra región).
Un pequeño inciso, ya que hablamos de cultura. Últimamente se habla mucho de absentismo. ¿No saben los diferentes organismos, organizaciones empresariales, y asociaciones de Mutuas el significado que según la RAE le da a la palabra que tan malintencionadamente se está vertiendo sobre la sociedad para criminalizar a la clase trabajadora de este país? Pues bien, la define como: «Abstención deliberada de acudir al lugar donde se cumple una obligación o abandono habitual del desempeño de funciones y deberes propios de un cargo». Pero siendo asunto que no nos atañe en este artículo lo dejaremos aquí, para si se considera conveniente retomarlo en otro momento y aclarar las informaciones lanzadas a sabiendas de no ser ciertas, no sin antes dejar como reflexión la segunda acepción dada por la RAE: «abandono habitual del desempeño de funciones y deberes propios de un cargo…».
Para finalizar, CC OO quiere dejar claro que el cambio climático no solo es un problema ambiental. Es también un reto para la salud pública, la organización del trabajo y la sostenibilidad de los sistemas productivos. Proteger a las personas trabajadoras frente al calor extremo exige anticipación, inversión en prevención y un compromiso conjunto de administraciones, empresas y la representación sindical. Solo mediante una gestión preventiva adaptada al nuevo escenario climático será posible garantizar entornos laborales seguros, saludables y resilientes frente a uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.
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