Rita Flores, antigua integrante del colectivo feminista de punk-rock Pussy Riot, ha denunciado que fue reclutada bajo coacción por el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) y obligada a trabajar como espía durante aproximadamente tres años. Según su testimonio, tuvo que recopilar información sobre artistas, activistas y opositores, incluidos miembros de su propia formación.
Flores relató los hechos en una entrevista con el medio independiente Port, en la que compareció junto al abogado Dimitri Zajvatov. De acuerdo con su versión, dos agentes del FSB la forzaron a colaborar con los servicios de inteligencia rusos después de registrar su vivienda en febrero de 2023. Durante el operativo, los agentes le confiscaron el teléfono móvil y el ordenador y amenazaron con matar a sus familiares.
“Me amenazaron de todas las maneras posibles”, afirmó la activista. Flores aseguró que los agentes se burlaron de ella, lanzaron amenazas contra su familia y le dijeron que nunca podría demostrar quién había matado a su madre. También denunció que la sometieron a una campaña de intimidación personal y que llegaron a presentarla como una figura “vil y horrible” a la que convertirían en “el mayor Satanás de toda Rusia”.
Información sobre opositores
La exmiembro de Pussy Riot sostiene que fue obligada a firmar un acuerdo de confidencialidad y que, durante el periodo en el que colaboró con el FSB, participó en investigaciones contra el artista callejero Philipp Kozlov, conocido como Philippenzo; el activista Pavel Krisevich, y su compañera de Pussy Riot Maria Alyokhina.
Sus tareas, según ha explicado, consistían en elaborar perfiles de los opositores y reunir datos sobre sus vínculos familiares y amistades, así como sobre sus hábitos y posibles vulnerabilidades. Entre la información solicitada figuraban cuestiones relacionadas con infidelidades, consumo de drogas y problemas de salud mental.
Flores también ha afirmado que el FSB intentó implicarla en un plan para secuestrar y asesinar a Piotr Verzilov, antiguo editor del medio Mediazona, miembro del colectivo artístico Voina y portavoz de Pussy Riot.
Salida de Rusia
Tras ese episodio, la activista contactó con el abogado Dimitri Zajvatov y consiguió abandonar Rusia hace pocos días. No ha revelado detalles sobre la operación ni sobre el lugar en el que se encuentra actualmente.
Flores ha denunciado públicamente los hechos también a través de sus redes sociales. Según su relato, al comienzo de su colaboración recibió un único pago de 30.000 rublos en efectivo, entregado en un sobre, y posteriormente percibió remuneraciones periódicas por los trabajos que realizaba para el servicio de seguridad ruso.
Las acusaciones proceden del testimonio de Flores y, por el momento, no consta en la información disponible una respuesta pública del FSB que confirme o desmienta su versión.














