“El psicobloc revolucionó mi visión de lo que era posible en la escalada”

Chris Sharma (Santa Cruz, California, Estados Unidos, 1981) es una de las figuras más influyentes de la historia de la escalada y uno de los grandes impulsores del psicobloc. Cuando lo probó por primera vez en Mallorca, escalar sin cuerda sobre el mar transformó su manera de entender este deporte. La fusión entre la roca y el ambiente marítimo le provocó una reacción inmediata: “Guau, esto es para mí”.

Del 18 al 20 de septiembre, Sharma estará en GRAVITEO A Coruña como embajador del Psicobloc Master Series, una competición internacional de duelos eliminatorios con ocho mujeres y ocho hombres. En esta entrevista explica el reto físico y mental que supone escalar con el agua como única protección, y su capacidad para convertirse en un espectáculo comprensible incluso para quienes nunca han visto una competición de escalada.

Para alguien que nunca haya visto el psicobloc, ¿qué hace única esta modalidad y qué la diferencia de cualquier otra forma de escalada?

Lo más interesante del psicobloc es que incluye todos los elementos de la escalada. Por ejemplo, como no utilizamos cuerda y las caídas son un impacto directo, se parece más al bloque, al boulder. Sin embargo, el recorrido y la dificultad son más parecidas a la escalada deportiva, porque al final escalamos un muro de 16 metros.

Por otro lado, tiene el elemento de la competición que recuerda a las competiciones de velocidad, porque compites contra otro escalador. Y, por último, está el riesgo. Cuando practico psicobloc en la montaña, en la naturaleza, la mentalidad es muy parecida a la del alpinismo, porque al final existe un factor de aventura. El psicobloc encapsula casi toda la esencia de la escalada. Por eso me gusta tanto y me parece una manera muy buena de presentar nuestro deporte, porque reúne muchas de sus facetas.

¿Qué fue lo primero que te atrajo de esta modalidad cuando la practicaste por primera vez?

Fui a Mallorca en 2003. En aquel momento ya había hecho algunas de las vías más duras del mundo, pero, cuando probé el psicobloc, revolucionó mi visión de lo que era posible en la escalada. Mucha gente ha visto a Alex Honnold, por ejemplo, escalando sin cuerda en El Capitán, y es muy fácil entender lo espectacular que resulta. Pero también tiene unas consecuencias tan importantes que es una modalidad muy prohibitiva. En cambio, el psicobloc te permite tener esa libertad, pero también te ofrece cierto nivel de seguridad, porque al final tienes la protección del mar.

¿La exigencia mental del psicobloc es muy diferente a la de otras modalidades de escalada o existen similitudes?

Es curioso, porque el nombre psicobloc fue inventado por mi amigo Miquel Riera, de Mallorca. Utilizó ese nombre porque era como un “bloque psicológico”. Es una modalidad más parecida al boulder, pero, al desarrollarse a tanta altura, existe un elemento psicológico real que impone mucho. Es cierto que tienes la protección del agua, pero también debes caer con mucho cuidado. Hay que tener respeto a esas caídas, porque caer desde 15 o 20 metros al agua también puede ser peligroso.

El Psicobloc Master Series también plantea una carrera entre dos escaladores, parecida a la modalidad de velocidad, aunque el recorrido es más largo y difícil. ¿Qué estrategia se debe seguir?

La ruta del psicobloc es mucho más difícil que una vía de velocidad. No te permite correr de esa manera, porque sería muy fácil equivocarse, caer y perder la competición. Es una combinación entre ir rápido y afrontar una escalada de dificultad. Hay que concentrarse en escalar bien y, al mismo tiempo, tratar de avanzar lo más rápido posible.

Cuando has presenciado la reacción del público ante una competición de psicobloc, ¿qué elementos crees que le resultan más espectaculares y atractivos?

Creo que las caídas, por supuesto, y también el elemento de carrera entre los dos escaladores que están en el muro al mismo tiempo.

Después de la reciente experiencia de Barcelona, ¿cómo puede ayudar la celebración de GRAVITEO en A Coruña a aumentar la afición por el psicobloc y la escalada?

Es genial ver cómo crece nuestro deporte y cómo llega a más gente. La escalada es un deporte increíble, así que poder mostrárselo a un público más amplio en un lugar como A Coruña es muy positivo. Además, es un espectáculo garantizado para la gente que acuda a verlo. Poco a poco también va aumentando la presencia de la escalada y el conocimiento que existe sobre ella en todo el mundo.

¿El objetivo de futuro es que estas competiciones se celebren con mayor frecuencia, despierten más interés y hagan que el psicobloc resulte más accesible para el público?

Sí. La verdad es que siempre ha sido mi sueño acercar el psicobloc a más gente, porque creo mucho en su capacidad como espectáculo. La escalada convencional puede ser difícil de entender para quienes no conocen este deporte. En cambio, el psicobloc es tan espectacular que, aunque alguien no sepa nada de escalada, lo entiende a primera vista. Ha sido una de mis principales pasiones dentro de la escalada durante los últimos 20 años y he sido un poco pionero en todo esto. Por eso me da mucha alegría contribuir a que esta modalidad sea más conocida. Todavía constituye una especie de nicho dentro de la escalada, pero es muy espectacular y para mí representa algo realmente importante.

Yo soy de California, de Santa Cruz, donde existe una gran cultura del surf. Cuando empecé a escalar, me dirigí hacia las montañas, pero después fui a Mallorca, conocí a Miquel Riera y probé el psicobloc. Ver la fusión de ambos ambientes fue como si se encendiera una bombilla dentro de mí: “Guau, esto es para mí”.

Además, te da la posibilidad de escalar sin cuerda sobre el mar. Para mí sigue siendo, con diferencia, la mejor manera de escalar, por mucho. Estoy muy orgulloso de poder compartirla con el mundo.

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