La inteligencia artificial ha llegado a la selva: un equipo de científicos ha desarrollado un sistema con reconocimiento facial y pantalla táctil que permite a monos capuchinos salvajes aprender tareas para obtener recompensas. El avance promete revolucionar el estudio de la cognición animal en libertad.
Investigadores de la Universidad de Emory y del Instituto de Tecnología de Georgia, en Estados Unidos, han llevado la revolución de la IA a la selva tropical de Costa Rica. En una reserva forestal, han demostrado que los capuchinos salvajes pueden interactuar con una pantalla táctil manejada por inteligencia artificial, aprender a usarla y obtener una recompensa en forma de pequeños trozos de banana.
El sistema, bautizado como CapuchinAI, fue presentado como una prueba de concepto en The American Journal of Primatology y abre una nueva vía para estudiar la cognición de primates en su entorno natural, de acuerdo a una nota de prensa.
En su propio ambiente
Hasta ahora, un porcentaje importante de los estudios sobre cognición animal se había realizado en laboratorio, donde el control experimental es mayor, pero el contexto natural desaparece. Sin embargo, el cerebro de los primates no evolucionó en un laboratorio, sino en entornos complejos y competitivos.
Precisamente por eso, el reto consistía en tender un puente entre la precisión del experimento controlado y la riqueza ecológica del bosque. CapuchinAI intenta resolver ese problema con reconocimiento facial, tareas interactivas y entrega automática de premios.
La tecnología combina un sistema de visión por ordenador con una interfaz diseñada para funcionar en campo. Primero, el equipo entrenó un modelo de reconocimiento facial con imágenes y videos de seis monos capuchinos salvajes, etiquetados mediante el trabajo paciente de estudiantes universitarios que colocaron “cajas delimitadoras” sobre los rostros de los animales.
Buscando la recompensa
Ese modelo logró identificar a esos individuos con una precisión del 97 % en imágenes estáticas, video y observación en directo. Después, el equipo adaptó el sistema para que pudiera reconocer la presencia de cualquier capuchino y activar una prueba o una recompensa sin necesidad de supervisión continua por parte de los investigadores.
La prueba de campo se desarrolló en la reserva de Taboga, en Costa Rica, donde el dispositivo se montó en una caja de madera con webcam, pantalla táctil, un Raspberry Pi y un dispensador de alimento. El objetivo inicial era asociar el toque en la pantalla con la salida de una recompensa.
Durante los primeros días no acudieron monos, pero al tercer día apareció Trompudo, un macho de gran tamaño cuyo interés por el olor de la banana fue decisivo. Golpeó primero la estructura, después la pantalla, y en ese momento cayó el primer trozo de fruta. A partir de ahí, el grupo empezó a interactuar con el sistema. En total, 16 capuchinos participaron en la fase piloto.
Una IA enseña a los monos a usar una pantalla táctil para conseguir bananas. / Crédito: Emory University.
Diferencias individuales
Pero no todos los monos aprendieron del mismo modo: algunos descubrieron con rapidez que debían tocar la superficie para lograr el premio; otros se acercaban con cautela y algunos acabaron asociando el gesto de besar la pantalla con la obtención del alimento.
El comportamiento sugiere que no solo hay diferencias en la velocidad de aprendizaje, sino también en la estrategia exploratoria y en la manera de resolver la tarea.
Para los investigadores, esa diversidad es precisamente una de las grandes virtudes del sistema: permite registrar, comparar y cuantificar rasgos cognitivos individuales en condiciones reales, sin arrancar a los animales de su contexto social y ecológico.
Referencia
CapuchinAI 1.0: Development of a Machine Learning-Based Touchscreen Paradigm to Test Cognition in Wild Capuchins. Federico Sánchez Vargas et al. The American Journal of Primatology (2026). DOI:https://doi.org/10.1002/ajp.70194
Tras los misterios de la inteligencia animal
El equipo ya está actualizando el modelo de reconocimiento facial con los videos obtenidos durante la fase piloto y trabaja en una batería de pruebas para evaluar cuatro grandes dominios cognitivos: aprendizaje, control de impulsos, flexibilidad cognitiva y memoria a corto y largo plazo.
La propia lógica del sistema permite que distintos individuos participen en una misma sesión, mientras la máquina ajusta las tareas según el nivel de cada animal. Además, el dispositivo limita el número de recompensas para evitar que un ejemplar dominante acapare la plataforma.
La idea es convertir una simple pantalla en una herramienta escalable para estudiar la mente de los primates salvajes en su entorno natural. Los autores esperan que su enfoque pueda adaptarse a otras especies de primates y a otros hábitats, con la misma filosofía: tecnología económica, portátil, de bajo consumo y pensada para integrarse en el terreno.















