Europa acelera su apuesta por la electrificación para ganar competitividad

El petróleo, el gas y el carbón siguen alimentando a Europa. Cuando estos combustibles suben de precio o escasean por una crisis internacional, su impacto desencadena un efecto dominó por toda la economía. La guerra de Ucrania fue el mejor ejemplo: el precio del gas se disparó, la factura energética se multiplicó y miles de empresas europeas perdieron competitividad frente a sus rivales de Estados Unidos o China. Ahora, la escalada de tensión en Oriente Próximo y el conflicto entre Israel e Irán amenazan con un escenario similar.

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