Las claves
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El Gobierno de Alemania podría pactar por primera vez con la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD).
El canciller, Friedrich Merz, ha dicho que, bajo su mandato, el Partido Democristiano jamás alcanzará acuerdos con ella. Incluso ha acometido una remodelación del Gabinete para calmar a los descontentos.
Pero el cortafuegos empieza a resquebrajarse entre sus propias filas. El presidente de Sajonia y gran aliado del canciller, así como otras delegaciones, plantean abrir un diálogo. No hacerlo, dicen, sería “ignorar los signos de los tiempos”.
Esta presión llega tras una crisis de los sectores tradicionales como el automóvil, una economía que no remonta y una inmigración instalada en el centro de la conversación.
Y aquí ha tenido mucho que ver Axel Springer, el principal grupo editorial del país y propietario de cabeceras como Bild o Die Welt, que ha amplificado su voz.
En este contexto, los democristianos se han desplomado en las encuestas mientras que AfD roza el 30% de apoyos.
El canciller Merz insiste en que un pacto con la ultraderecha tendría en Alemania un significado histórico distinto respecto a otros países europeos.











