La solución que no cabe en dos decretos

Ojalá que el fracaso estrepitoso en el Congreso de los dos decretos Maricarmen sirva para situar de nuevo y en un futuro muy próximo el problema de la vivienda en el centro de la acción política. Y que en esa nueva ocasión el reto pueda afrontarse con más amplitud de miras y sin consignas gratuitas, afrontando las múltiples causas que explican el problema y consensuando las vías de solución. Es decir, buscando el diálogo abierto y el acuerdo con todos los sectores implicados, cuyo diagnóstico ha sido ignorado en los dos fallidos decretos. Resulta tan profundamente equivocado reducir la cuestión a una guerra de inquilinos y especuladores. Escuchando a los oradores que defendían las propuestas en el Congreso daban ganas de preguntar si no había nadie más al mando.

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