Una mente malpensante podría creer que es el perfecto cebo promocional para incitar a ver un thriller con ambientación en una ciudad, Valencia, que ya de por sí tiene ganado a pulso un lugar de honor en el podio del crimen dentro del imaginario popular de los amantes del true crime, pero no. Una vez más, la realidad se obstina en superar la ficción. La productora de una película rodada en Valencia entre el 8 de junio y el 15 de julio pasados se ha visto en la obligación de denunciar que han desaparecido de su camión de vestuario seis uniformes completos de Policía Nacional que estaban siendo utilizados para dar vida a agentes de ese Cuerpo durante el rodaje de un largometraje de suspense en distintas localizaciones de València y su área metropolitana.
La rocambolesca historia dio comienzo a principios de junio, cuando la responsable de vestuario del filme, cuyo título obvia Levante-EMV por deseo expreso de los responsables de la cinta, alquilaron en una empresa de un municipio de Madrid ocho uniformes completos de la Policía Nacional, idénticos a los reales hasta el punto de contar con el visto bueno de la Dirección General de la Policía, tanto para la firma que los arrienda como para los arrendadores, que disponen de la autorización correspondiente para que los actores los vistan y sean grabados actuando en plena calle. La premisa, siempre, obviamente, es tramitar el correspondiente permiso ante la jefatura del lugar donde se graba, en este caso Valencia, para que las autoridades policiales estén al tanto y adviertan a sus agentes antes de que se lleven un susto.
La desaparición -aún nadie ha sido capaz de determinar si se trata de un robo, una pérdida por despiste o una apropiación indebida con a saber qué fines- ha tardado más de un mes en ser detectada, algo que mantiene a la Policía Nacional preocupada -por el uso que pueda hacerse de esos uniformes- e, incluso, recelosa, dadas las lagunas que presenta la denuncia formalizada este martes, 21 de julio, en la comisaría de Exposición de Valencia, exactamente 32 días después de haber visto por última vez los uniformes.
Nadie los echó en falta en 26 días
Fuentes del entorno del equipo de producción del largometraje, que no llegará a los cines antes de 2027, han explicado a este diario que el primer día de rodaje en València, ese 8 de junio, fueron utilizados seis de los ocho uniformes alquilados. Una vez completadas las escenas en las que aparecían los falsos policías, las responsables colgaron las prendas en un perchero burro, junto con el resto del vestuario utilizado o por utilizar, que fue viajando, día a día y localización a localización, en el camión que el equipo fue desplazando por distintos puntos de la ciudad de València en los que había que realizar tomas.
El 19 de junio, sostienen las fuentes consultadas, «las chicas de vestuario pasaron seis de los ocho uniformes a una caja grande cartón, que fue colocada al fondo del camión de vestuario, mientras que los dos restantes quedaron fuera, porque se iban a seguir utilizando en el rodaje». Entre ese 19 de junio y el 15 de julio, es decir, a lo largo de 26 días con sus noches, la caja con los trajes viajó, creen los denunciantes, dentro del camión mientras este era desplazado por media València: hubo tomas en los barrios de Russafa, Nou Moles, Gran Vía…, pero también en Burjassot y en otros puntos.
Agentes de la Policía Nacional en una imagen de archivo con uniformes reales, idénticos a los desaparecidos en València. / Policía Nacional/Europa Press
Sin señales de haber sido forzado
Lo más curioso es que el camión no presenta huellas de haber sido forzado y que el vehículo «solo se estaciona o en aparcamientos de confianza o, si es de noche, en parkings con vigilancia. Y cuando está por ahí en los rodajes, hay constantemente personal del equipo vigilándolo y controlándolo», sostiene una responsable de la productora. Por tanto, ¿en qué momento pudo alguien acceder al interior y llevarse una caja de grandes dimensiones que, además, estaba guardada al fondo de la estructura de carga? Y si no fue durante la noche, ¿cómo pudo alguien acceder al vehículo, coger exactamente esa caja a sabiendas de lo que contenía e irse con ella a plena luz del día, sin que nadie del equipo se diera cuenta?
El misterio es de tal calibre que las fuentes consultadas se muestran convencidas de que «en realidad pensamos que no es un robo, sino más bien un despiste; estamos convencidos de que los uniformes aparecerán en cuanto se revisen a fondo todos los bajos que nos han cedido durante el rodaje en los diferentes puntos de Valencia donde hemos ido grabando. Seguro que al final aparece».
¿Dónde está la caja?
La ausencia de esos uniformes fue detectada el 15 de julio, cuando iban a concluir el rodaje con las últimas tomas en un set de rodaje ubicado en una nave del barrio de Malilla. Fue en ese momento cuando la jefa de vestuario de la película echó en falta la caja con todo su contenido: seis polos con la inscripción Policía Nacional en el dorso, seis pantalones, seis pares de botas, seis gorras, tres pares de divisas y dos chalecos antibalas. La equipación perfecta para dotar a media docena de personas de la uniformidad exacta de los agentes de la Policía Nacional.
Durante varios días, los responsables de la producción cinematográfica han intentado, desesperadamente, localizar esos trajes llamando a todos y cada uno de los espacios cedidos y utilizados entre el 19 de junio y el 15 de julio para grabar las distintas escenas, pero nada. Nadie ha sabido dar cuenta, de momento, de las prendas deslocalizadas.
Finalmente, el pasado martes, en vista de que no aparecían, la máxima responsable de producción decidió acudir a la comisaría de Exposición y denunciar formalmente la desaparición de los uniformes, habida cuenta de que se trata de prendas idénticas a las que utilizan los verdaderos agentes de la Policía Nacional, lo que las convierte en material especialmente sensible.
Fuente: Levante – EMV
















