Cavidad nasal, nasofaringe, cavidad oral, orofaringe, hipofarinfe, laringe… Son algunos de los 8.203 nuevos cánceres de cabeza y cuello que, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se diagnosticarán a lo largo de este 2026. Sin embargo, la detección precoz sigue siendo el principal reto de este tipo de tumores, ya que muchos de sus síntomas iniciales pueden confundirse con patologías frecuentes y, en apariencia, poco preocupantes, como una infección respiratoria, una úlcera en la boca o una simple ronquera.
Así lo explica a este periódico la doctora Olwen Leaman, Jefa de Servicio de Oncología Radioterápica del MD Anderson Cancer Madrid-Hospiten. «Una ronquera puede ser debido a un proceso infeccioso que no debería persistir después de la mejoría de éste. Por lo tanto, hay que consultar siempre y cuando no haya infección de las vías respiratorias superiores al mismo tiempo». Y lo mismo ocurre, por ejemplo, con la dificultad para tragar. «Es un síntoma grave y, ya sea agudo o más crónico, debe ser visto por un médico».
La doctora Olwen Leaman, Jefa de Servicio de Oncología Radioterápica del MD Anderson Cancer Madrid-Hospiten / Cedida
Los especialistas que diagnostican los cánceres de cabeza y cuello son los cirujanos maxilofaciales y los otorrinolaringólogos. Sin embargo, la sospecha inicial puede venir desde medicina primaria o desde una consulta de odontología. «Los síntomas más frecuentes son notar un bulto en el cuello, dolor en boca con o una úlcera visible y problemas para tragar», señala la doctora Leaman.
El tabaco es el principal factor de riesgo
Lo que sí está muy estudiado es la relación entre el tabaco y el alcohol con los tumores de cabeza y cuello. «Cuando un paciente fuma y además bebe alcohol, duplica el daño a la mucosa y por ello, tiene riesgo de padecer alguno de estos cánceres», recalca la especialista. No obstante, la evidencia científica también ha puesto de manifiesto el estrecho vínculo entre la infección del papilonavirus y el riesgo de sufrir un cáncer de este tipo.
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común. Hay más de 200 tipos. Están los considerados de bajo riesgo, como son las verrugas genitales, y los de alto riesgo, que pueden provocar cáncer de cuello uterino, ano o garganta. De ahí, la importancia de la vacuna contra esta enfermedad que evitaría muchos diagnósticos de cáncer.
La nueva arma terapéutica contra el cáncer de cabeza y cuello
La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia han sido los tres pilares de tratamiento hasta hace poco. Actualmente, «contamos con la inmunoterapia también como arma terapéutica», matiza la doctora. La radioterapia tiene dos escenarios en los que puede actuar: por un lado, de forma postoperatoria para reducir la recaída del tumor a nivel local, y por el otro, como tratamiento curativo con o sin quimioterapia según la extensión del tumor y sus ganglios.
Pero, la mejoría de la calidad de vida «exige un abordaje multidisciplinar y, en concreto en radioterapia, diseñar un tratamiento que deposite dosis altas de radiación en el tumor sin dañar los órganos que tenemos al lado (glándulas salivares, músculos para la masticación, dientes, músculos para la deglución)».
La doctora Leaman hace hincapié en un hito: «osotros hemos conseguido evitar la alimentación por sonda durante el tratamiento y reducir los efectos secundarios a largo plazo gracias a un protocolo llamado QLQ3 que reduce al máximo el depósito de radiación en los órganos de masticación, salivación y deglución».
Además, recientemente, «hemos incorporado como novedad la fotobiomodulación que reduce aún más los efectos negativos de la radioterapia y quimioterapia».
Fuente: La Nueva España












