Durante décadas, el estadio Martínez Valero ha sido uno de los grandes símbolos de la ciudad de Elche. Escenario de ascensos, descensos, encuentros internacionales, conciertos multitudinarios y acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones, el coliseo franjiverde ha proyectado la imagen del municipio mucho más allá de sus fronteras.
Sin embargo, existía una contradicción difícil de justificar: mientras el estadio se consolidaba como uno de los recintos deportivos más importantes del país, el espacio que lo rodeaba permanecía prácticamente congelado en el tiempo.
Ahora, esa realidad comienza a cambiar. El inicio de las obras de reurbanización del entorno del Martínez Valero supone mucho más que una actuación urbanística valorada en 3,2 millones de euros. Representa el comienzo de una transformación largamente esperada que pretende situar el acceso al estadio a la altura de la importancia que tiene tanto para el Elche Club de Fútbol como para toda la ciudad.
Los trabajos, actuarán sobre una superficie cercana a los 25.000 metros cuadrados y tendrán un plazo de ejecución de cinco meses. Si se cumplen los plazos previstos, buena parte de la actuación estará terminada antes de finalizar el año, ofreciendo una imagen completamente distinta a miles de aficionados y visitantes.
El proyecto responde a una reivindicación que durante años han compartido vecinos, seguidores del Elche CF y quienes acuden habitualmente a los grandes eventos celebrados en el estadio.
No era extraño escuchar críticas por la escasa urbanización de los accesos, la falta de zonas verdes, las dificultades para la movilidad peatonal o la insuficiencia de infraestructuras acordes con un recinto capaz de albergar a más de 30.000 espectadores.
La intervención pretende acabar definitivamente con esa situación mediante una remodelación integral que incluye nuevos viales, dos glorietas, amplias aceras accesibles, iluminación renovada, mobiliario urbano, aparcamientos y un importante incremento de las zonas ajardinadas.
El objetivo no es únicamente mejorar la circulación del tráfico, sino también convertir el entorno del estadio en un espacio agradable para el paseo y el encuentro ciudadano.
Uno de los elementos más destacados será la creación de la avenida Manuel Martínez Valero, una nueva vía de aproximadamente 375 metros de longitud con cuatro carriles de circulación, mediana central y aceras de más de cinco metros de anchura. Se trata de una infraestructura diseñada para absorber con mayor eficacia el importante volumen de vehículos que genera el estadio durante los partidos del Elche CF y los grandes acontecimientos deportivos y culturales.
A esta actuación se sumará la nueva avenida José Esquitino Sempere, también concebida como un eje moderno de movilidad, con cuatro carriles, mediana ajardinada, banda de aparcamiento y una amplia alameda peatonal de diez metros de anchura. Ambas actuaciones cambiarán radicalmente la imagen de una zona que hasta ahora presentaba un marcado carácter provisional pese a su enorme importancia estratégica.
El alcalde de Elche, Pablo Ruz, ha definido el proyecto como una actuación histórica al recordar que, medio siglo después de la inauguración del estadio, por fin se está dotando a su entorno de unas infraestructuras acordes con la relevancia del recinto deportivo. Una afirmación que resume el sentir de buena parte de la ciudadanía.
El Martínez Valero nunca ha sido un estadio cualquiera. Desde su inauguración en 1976 ha acogido algunos de los acontecimientos deportivos más relevantes celebrados en España. Fue sede del Mundial de 1982, escenario de partidos de la selección española y ha recibido a algunos de los mejores equipos del mundo. Al mismo tiempo, ha sido el hogar del Elche Club de Fútbol, una entidad centenaria cuya historia forma parte inseparable de la identidad ilicitana.
Precisamente por ello, resultaba difícil explicar que un estadio con semejante trayectoria continuara rodeado por unos accesos que poco tenían que ver con la imagen que proyecta el propio recinto. Durante años, el crecimiento urbano de la ciudad avanzó en distintas direcciones mientras este espacio permanecía prácticamente inalterado.
La nueva actuación también incorpora una dimensión medioambiental especialmente relevante. El proyecto apuesta por transformar una superficie dominada por el asfalto y los espacios duros en un corredor verde con abundante arbolado, zonas ajardinadas y espacios pensados para el peatón.
No se trata únicamente de embellecer el entorno, sino de mejorar la calidad urbana, favorecer la sostenibilidad y hacer más confortable la experiencia de quienes acuden al estadio caminando.
Otro de los aspectos destacados será la mejora de la seguridad vial. Las dos nuevas glorietas permitirán ordenar mejor el tráfico en jornadas de máxima afluencia, reduciendo conflictos entre vehículos y peatones y facilitando las entradas y salidas del recinto deportivo.
Asimismo, la coordinación entre el Ayuntamiento, la Policía Local, el Elche CF y los organizadores de los distintos eventos pretende minimizar las molestias durante la ejecución de las obras y garantizar que tanto los partidos como las celebraciones previstas puedan desarrollarse con normalidad.
La planificación contempla incluso la compatibilidad de los trabajos con actos tan importantes como la tradicional Cridà a la Festa, que la tenemos ahí como pórtico de entrada a las fiestas de Elche, demostrando que una actuación de esta magnitud puede ejecutarse sin paralizar la intensa actividad que registra este espacio durante buena parte del año.
Más allá de los aspectos técnicos, la reurbanización tiene un importante componente simbólico. Supone reconocer el papel que el deporte desempeña como elemento de cohesión social y como motor de proyección exterior de la ciudad.
Cada jornada de liga, miles de personas llegan al Martínez Valero procedentes de distintos puntos de España. La primera imagen que reciben de Elche comienza precisamente en sus accesos.
Por ello, esta actuación trasciende el ámbito estrictamente deportivo. Es una inversión en imagen urbana, en calidad de vida y en futuro. El entorno del estadio dejará de ser un espacio de tránsito para convertirse en una auténtica puerta de entrada a una ciudad moderna, accesible y preparada para acoger acontecimientos de primer nivel.
Durante muchos años, aficionados y ciudadanos coincidieron en una misma reflexión: el Martínez Valero merecía un entorno a la altura de su historia. Hoy esa reivindicación empieza a hacerse realidad.
No es solo una mejora para quienes cada quince días acuden a animar al equipo franjiverde. Es una actuación que beneficia al conjunto del municipio y que dignifica uno de sus espacios más representativos.
Ahora, por fin, comienza a saldarse una deuda histórica con el estadio, con el Elche Club de Fútbol y, sobre todo, con una ciudad que merece infraestructuras capaces de reflejar su importancia, su ambición y el orgullo que siente por una de sus señas de identidad más universales, de manera que si de algo no puede dudarse es de la gestión del alcalde, Pablo Ruz, así es. Hasta pronto.
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