¿Invasión iraní de Kuwait, secuestro de soldados estadounidenses, asalto estadounidense a las costas iraníes o a la isla estratégica de Kharg? Las partes del conflicto de Oriente Próximo elevan la retórica y se preparan para un verano aún más caliente. Irán dice estar listo para un nuevo choque frontal y ataca a diario las bases estadounidenses en la región. Washington eleva las amenazas mientras bombardea objetivos en todo el país persa y filtra a los medios escenarios de posible invasión terrestre.
El alto el fuego ha muerto y el Memorando de Entendimiento de 14 puntos del pasado 17 de junio parece ya papel mojado. La respuesta de Irán a la nueva ronda de combates incluirá estrategias militares inéditas y sorprendentes, advierten fuentes diplomáticas iraníes. Apuntan a que, tras el parón por el Mundial, Trump estaría preparándose para una nueva ofensiva a gran escala contra el país, que podría incluir ataques híbridos, activación de milicias kurdas y baluchis en Irán y bombardeos contra infraestructuras civiles.
Es posible que ambas partes estén simplemente echando un pulso de propaganda belicista para amedrentar al contrario y volver a sentarlo a la mesa de negociación. El punto en disputa es el apartado cinco del acuerdo de alto el fuego, sujeto a interpretaciones de las partes. En él Irán lee que tiene derecho a definir el futuro del estrecho de Ormuz en conversación con Omán, y que el paso de tres buques acompañados por Estados Unidos de hace dos semanas fue una violación. Washington considera que el ataque a esos barcos por las fuerzas iraníes supuso una clara ruptura de las condiciones de alto el fuego y que justifican su escalada militar.
¿Una invasión iraní de Kuwait?
Irán sorprendió con su resistencia a los bombardeos masivos de Estados Unidos e Israel que comenzaron el pasado 28 de febrero. Logró atacar con éxito a todos los países del Golfo aliados de Estados Unidos y golpeó una docena de bases estadounidenses en la región, dejando fuera de servicio radares o aviones de combate. Mantiene intacto buena parte de su arsenal de misiles y drones. El Ejército estadounidense, por el contrario, no dispone de suficientes interceptores para defender a sus aliados en la región, según informes de inteligencia occidentales.
Vista de una columna de humo en Baréin tras un ataque de lLa Guardia Revolucionaria contra bases estadounidenses situadas en Baréin, Catar y Emiratos Árabes como represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel. / EFE
En este contexto, ¿guarda el régimen de los ayatolás algún otro as en la manga?
Políticos iraníes sugieren realizar ataques terrestres contra Kuwait y Baréin, dos de los más fieles aliados de Estados Unidos en la región. Esa invasión sería una respuesta a su vez a una eventual incursión estadounidense en territorio iraní, ya fuera en la costa frente al estrecho de Ormuz o en la isla de Kharg, nodo clave en el entramado petrolero y gasístico del país de mayoría persa. El Pentágono está preparando opciones terrestres, sin llegar a una invasión a gran escala, según explicaron fuentes anónimas del Gobierno a The Washington Post.
En Teherán se especula sobre todo con la posibilidad de que fuerzas iraníes asalten y tome la isla kuwaití de Bubiyán. Con sus 863 kilómetros cuadrados, es la mayor de Kuwait y está situada en el extremo norte del golfo Pérsico, cerca de Irak. Políticos iraníes sugieren que la Guardia Revolucionaria podría utilizar a sus fuerzas aliadas en la región y a su unidad de fuerzas especiales Saberin para lanzar una operación terrestre a través del sur de Irak, informan Babak Kamiar y Aleksandar Brezar en Euronews. La unidad Saberin es una formación de élite de la Guardia Revolucionaria con amplia experiencia de combate en Irán y en los países vecinos.
El 1 de mayo, seis miembros de la Guardia Revolucionaria llegaron a la isla de Bubiyán en una embarcación de pesca alquilada y fueron interceptados por las fuerzas de seguridad de Kuwait. Cuatro fueron capturados y dos consiguieron escapar después de un tiroteo en el que resultó herido un soldado kuwaití, según las autoridades de Kuwait. Este país alberga fuerzas estadounidenses y ha sido uno de los países más castigados por la última oleada de ataques iraníes.
Secuestro de soldados estadounidenses
Estas y otras bravatas públicas se realizan siempre en el marco de la respuesta a una posible invasión previa de Estados Unidos. Incluyen el secuestro de soldados estadounidenses para utilizarlos como monedas de cambio. En 1979, un grupo de estudiantes iraníes secuestró durante 444 días a 66 diplomáticos estadounidenses, y la crisis dañó de forma irrevocable la presidencia de Jimmy Carter.
“Las amenazas de Estados Unidos se han intensificado y ha dicho que tomará la isla de Kharg y se hará con el control de las instalaciones petroleras de Irán. Llevo mucho tiempo defendiendo una guerra terrestre. Deberíamos apoderarnos de una de las bases estadounidenses de la región, capturar a sus fuerzas y traerlas a nuestro país”, ha dicho el diputado y exministro de Exteriores Manouchehr Mottaki.
Irán no descarta tampoco bombardear su propio territorio en caso de que entren en él soldados estadounidenses. Teherán reconoce que Estados Unidos podría tomar la isla de Kharg en unos días, pero sostiene que se convertiría en una tumba para las fuerzas ocupantes. La isla está al alcance de los misiles que Irán tiene en ciudades como Semnán, Zahedán o Isfahán.
“Si Estados Unidos ocupa nuestro territorio, bombardearemos incluso nuestro propio territorio. Esta es la lógica de la guerra”, ha dicho el general de brigada Mohammad Akrami-Nia en la televisión estatal iraní.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido de que vengará la reciente muerte de tres soldados estadounidenses en bombardeos iraníes sobre bases en el Golfo. Quince miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses han muerto en la guerra desde que comenzó a finales de febrero, según cifras militares de Estados Unidos. El presidente decidirá en los próximos días cómo proceder. Vuelven a estar sobre la mesa opciones que se propusieron en su día, pero que no llegaron a buen puerto, como la mencionada invasión terrestre o el apoyo a minorías kurdas y baluchis. Esto último formó parte del plan que vendió el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu a Trump para convencerle de que atacara Irán, pero esas iniciativas nunca llegaron a activarse con éxito.
Pequeños grupos de esas minorías que han librado una guerra de guerrillas de baja intensidad contra el régimen de Teherán, pero carecen de fuerza y efectivos suficientes para suponer un problema. “La apoyaría”, dijo Trump al ser preguntado por una eventual ofensiva de los kurdos iraníes.
¿Balcanización de Irán?
Esta eventual estrategia estadounidense de armar y apoyar a grupos insurgentes kurdos y baluchis para acelerar el debilitamiento o la caída de la República Islámica podría provocar una “balcanización” de Irán: la fragmentación del país entre autoridades rivales, milicias locales y movimientos étnicos enfrentados al núcleo persa, advierte la publicación de análisis geopolítico Geopolitical Monitor. Es el sueño dorado de Israel, porque debilitaría a Irán, pero una pesadilla para los países vecinos, aliados de Estados Unidos.
“Como estas fuerzas minoritarias carecen de capacidad para tomar Teherán, tenderían a consolidar territorios en las fronteras oriental y occidental, abriendo conflictos prolongados por el control territorial incluso después de un cambio de régimen. El riesgo incluye represalias masivas contra kurdos y baluchis si Washington los abandona, pérdida de legitimidad de Estados Unidos ante la oposición iraní y una extensión regional de la violencia, con posibles intervenciones de Turquía y Pakistán y amenazas para las infraestructuras energéticas”, se lee en un texto de Jack Roush.
Por el momento, la escalada continúa, cuando se cumplen casi dos semanas de bombardeos y el estrecho de Ormuz sigue de facto cerrado. Irán atacó tres barcos que navegaban por la ruta omaní, al sur de Ormuz, presuntamente con apoyo estadounidense.
Fuentes diplomáticas defienden que eso fue una clara violación estadounidense del punto cinco del Memorando de Entendimiento, porque en él se establece, siempre según Teherán, que es Irán el que debe acordar con Omán el futuro de la vía marítima. Aseguran que podrían acabar imponiendo legalmente el pago de una “tasa por servicios”, con arreglo al derecho del mar de la ONU. El problema es que, si esa tasa es obligatoria, es, a todos los efectos, un peaje de paso, algo de dudosa legalidad internacional.
Estados Unidos no quiere dejar que Irán se lleve el gato al agua. Teherán podría haberse conformado con la victoria de facto obtenida en la primera fase de la guerra, pero parece dispuesto a una escalada contra el primer y más poderoso ejército del mundo.
El epicentro del problema en Irán: el punto cinco del Memorando de Entendimiento
Teherán interpreta que este apartado le da derecho a definir el futuro del estrecho de Ormuz y que los barcos no pueden transitar por la ruta omaní sin su permiso. Estados Unidos considera que este punto establece la apertura total de la vía marítima.
“Punto 5. Tras la firma de este Memorando de Entendimiento, la República Islámica de Irán adoptará las disposiciones necesarias, empleando sus mejores esfuerzos, para el paso seguro de los buques comerciales sin cargo alguno, únicamente durante 60 días, desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa. El tráfico de buques comerciales comenzará de inmediato y, atendiendo a la necesidad de retirar los obstáculos técnicos y militares y de proceder al desminado por parte de la República Islámica de Irán, quedará restablecido en un plazo de 30 días. La República Islámica de Irán mantendrá un diálogo con el Sultanato de Omán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, en conversación con los demás Estados ribereños del golfo Pérsico, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados costeros del estrecho de Ormuz”.
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