Cuenta una anécdota un agente de los Mossos d’Esquadra sobre una detención que practicó el pasado verano: «Cuando se consiguió establecer la trazabilidad de sus pasos, pudimos averiguar que había estado en casi todos los festivales de verano importantes». ¿Un delincuente melómano? No, un ladrón de teléfonos que fue sorprendido con varias decenas de terminales sustraídos durante esos eventos.
Lo cierto es que quienes acuden en verano a conciertos, festivales o unas fiestas mayores tiene muchas posibilidades de cruzarse con alguien dispuesto a robarle el móvil. Este delito está en plena temporada alta. El final de la primavera y los meses estivales concentran grandes eventos y aglomeraciones, a menudo acompañados de alcohol, que ofrecen a estos ladrones el escenario perfecto para actuar.
«A veces no nos damos cuenta de que llevamos mucho dinero en el bolsillo«, explican a este diario los Mossos, que definen también el objetivo de estos hurtos. «El terminal favorito de los ladrones es el iPhone. Cuesta una media de mil euros. Ya son 20.000 euros sustraídos si el ladrón consigue hacerse con una veintena».
O con 139, que era el número de móviles que le fueron incautados a un hombre este verano en la Estació del Nord. Estaba a punto de huir a Rumanía cuando fue detenido. Los había robado todos en el Primavera Sound. No es el récord. En el Sónar 2025, por ejemplo, el dispositivo policial permitió recuperar 211 teléfonos móviles robados y detener a más de un centenar de personas relacionadas con hurtos y otros delitos.
Cataluña
Cataluña es uno de los territorios donde más se da este delito, por el volumen de turistas y grandes eventos que concentra. Solo en el primer semestre de 2025 se denunciaron 27.953 robos de teléfonos móviles, una media de 155 al día, y los Mossos d’Esquadra practicaron 1.180 detenciones relacionadas con este tipo de delitos.
En una de esas operaciones, la policía autonómica desarticuló varias estructuras criminales dedicadas a comprar teléfonos robados para enviarlos posteriormente al extranjero, recuperándose más de un millar de terminales. «Comprar material robado sería cometer un delito de receptación«, recuerdan desde Mossos.
Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ponen el foco en que, aunque no existe una estadística oficial estatal que contabilice exclusivamente los teléfonos móviles robados, se estima en torno a 250.000 anuales, una cifra que aumenta especialmente durante el verano y coincidiendo con festivales, conciertos, fiestas mayores y otros eventos multitudinarios.
Nuevo perfil
Indican además que el perfil del ladrón de efectos personales ha mutado. «Hace diez años el objeto más habitual era la cartera. Hoy el objetivo prioritario es el móvil. Hace diez años el hurto era principalmente cosa de carteristas, pequeños robos en comercios y sustracciones oportunistas. Hoy ha evolucionado hacia una delincuencia mucho más profesionalizada. Bandas itinerantes, grupos especializados en teléfonos móviles, delincuencia organizada que actúa en festivales, conciertos y zonas turísticas, redes que exportan inmediatamente los terminales robados y autores multirreincidentes».
Un policía nacional cuenta como anécdota: «Hablando con compañeros de la policía albanesa, nos explicaron que en su país hay gente que durante el año tiene su trabajo y su vida normal, y en verano se vienen a España a robar. De campaña, como el que se va a la vendimia».
Modus operandi
El modus operandi es cada vez más complejo y profesionalizado. El hombre detenido con 139 terminales no los robó. Solamente hacía de ‘mula’ a cambio de dinero. Porque este tipo de delitos suele tener a grupos organizados detrás. Unos roban, otros los sacan, otros los desmontan.
«En muchos casos, los autores trabajan de forma coordinada: unos sustraen los terminales, otros los almacenan temporalmente y otros se encargan de transportarlos o enviarlos al extranjero para su venta en mercados ilícitos, donde posteriormente son desbloqueados, desguazados o revendidos», apuntan desde el SUP.
Los que se encargan de robarlos suelen tener como víctimas propiciatorias a «las personas que se encuentran bajo los efectos de sustancias, aunque hay verdaderos especialistas en levantarte lo que sea del bolsillo sin que te des cuenta», cuentan fuentes policiales.
Objetivo: extranjero
«La mayor parte de los terminales son para llevárselos al extranjero. Rumanía, pero el norte de África es el principal destino. Incluso Amércia Latina; el año pasado detuvimos a dos mujeres colombianas que volvían a su país con medio centenar de teléfonos robados», recuerdan desde la policía catalana.
Fuentes de la Policía Nacional también apuntan otro destino: «China. Muchos de esos terminales son restaurados allí y vendidos como objetos de ocasión en el mercado de segunda mano». El motivo por el que se persigue sacar el teléfono de España cuanto antes es que «un vez te lo han robado, el teléfono se puede bloquear a tiempo si aún permanece en el país. En el momento que sale al extranjero, es imposible«, apuntan desde Mossos.
El robo del móvil tiene no es solo la pérdida de un teléfono. «Ya tenemos toda nuestra vida en el móvil. Conozco a víctimas que, tras haber sufrido la sustracción, han sido objeto de estafas telefónicas o les han vaciado las cuentas», explican fuentes policiales.
También relojes
No es el teléfono lo único que le puede desaparecer durante un macroevento veraniego: «No es el mismo perfil el del turista del Primavera Sound que el del Festival Castell de Perelada, más pudiente. También es en verano, pero allí igual pueden pillar algún Rolex u otros relojes caros«, resume la policía autonómica catalana.
Para evitar disgustos, el móvil siempre debe estar controlado y varias recomendaciones: activar la localización del dispositivo, configurar sistemas de bloqueo biométrico y anotar el número IMEI (que puede consultarse marcando *#06#), ya que facilitará enormemente su identificación en caso de sustracción.
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