Más de 500 pequeños terremotos se registraron entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves bajo el entorno del Teide, en Tenerife. Pese a la elevada cifra, el Instituto Geográfico Nacional asegura que no ha detectado señales que indiquen una posible erupción.
Los movimientos se concentraron al oeste de Las Cañadas del Teide, en la zona de Pico Viejo, a profundidades de entre 10 y 15 kilómetros. Todos fueron de baja magnitud y ninguno llegó a ser percibido por la población.
“No vemos nada que lleve a una erupción”, afirmó el director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, quien pidió calma y recordó que este tipo de episodios forma parte de la actividad que se vigila de manera permanente en el complejo volcánico de Tenerife.
Un terremoto cada pocos segundos durante la madrugada
La señal sísmica comenzó alrededor de las 20.00 horas del miércoles 22 de julio, cuando los instrumentos detectaron un episodio continuo de cerca de una hora.
La actividad aumentó durante la madrugada del jueves. Entre la 01.00 y las 02.00 horas se contabilizaron decenas de movimientos por hora, con momentos en los que se produjo un evento cada minuto o incluso cada 20 o 30 segundos.
Hasta las 08.00 horas, los técnicos habían conseguido localizar con precisión cerca de 80 terremotos. Sin embargo, el análisis de la señal elevaba el número total de pequeños eventos por encima de los 500.
La diferencia entre ambas cifras se debe a que no todos los movimientos pueden localizarse individualmente con la misma precisión, especialmente cuando son muy débiles y se producen de forma casi continua.
El noveno enjambre del año en la misma zona
El episodio registrado esta madrugada es el noveno enjambre sísmico detectado durante 2026 en esta parte del Teide, según explicó Domínguez en Televisión Canaria.
Los movimientos presentan características similares a los observados anteriormente: son numerosos, se concentran en una zona concreta, tienen una magnitud reducida y no son sentidos por la población.
Durante febrero se registraron otros siete episodios de este tipo. En aquellas ocasiones, la actividad disminuyó por sí sola después de varias horas.
Estos enjambres están relacionados con procesos internos del sistema volcánico que los científicos analizan mediante la red de vigilancia instalada en Tenerife. Su aparición aislada no implica necesariamente que el volcán esté avanzando hacia una erupción.
Las señales que sí preocuparían a los científicos
El IGN mantiene la vigilancia en tiempo real para detectar cualquier cambio en el comportamiento del sistema volcánico.
Los expertos prestarían especial atención a un aumento de la intensidad de los terremotos, la aparición de movimientos de magnitud superior a 2 o una deformación significativa del terreno.
Por ahora, ninguna de esas señales se ha producido.
“Hay que estar pendientes si la actividad es distinta, lo que podría ser algo que llevara a erupción, como una actividad más intensa con movimientos de magnitud superior a 2 o deformaciones”, señaló el director del IGN en Canarias.
Domínguez insistió en que los instrumentos no muestran actualmente ese escenario, aunque la vigilancia continuará por si la actividad cambia.
Sin temblores sentidos ni deformación del terreno
Ninguno de los más de 500 movimientos fue sentido por los residentes de Tenerife. Tampoco se han detectado deformaciones del terreno ni otras anomalías que indiquen un riesgo eruptivo inminente.
El enjambre sísmico resulta llamativo por el elevado número de eventos acumulados en pocas horas, pero no por su intensidad.
El IGN continuará analizando la evolución de la actividad bajo Pico Viejo. El elemento clave no será solo cuántos terremotos se produzcan, sino si cambian su magnitud, profundidad o características y si aparecen otras señales asociadas al movimiento de magma.
Hasta el momento, la situación permanece bajo vigilancia y sin indicios que justifiquen un cambio en la evaluación del riesgo volcánico.









