Algunos vecinos se enteraban de la noticia al ser preguntados por Espejo Público sobre cómo estaban viviendo estos momentos en el barrio en el que en 2022 el ahora fugado asesinó, descuartizó y arrojó a un contenedor a su casero. El miedo es la nota dominante.
La condena fue de más de 10 años de prisión y apenas transcurridos tres de ellos, el asesino se ha fugado a provechando una salida de la cárcel, que resulta insólita por transcurrir sin más vigilancia que la de su terapeuta.
El permiso del preso -que luego no era tal- consistía en acudir a una cafetería, es parte de la terapia incluida en el programa de reinserción que seguía William Morrow. Fue en el viaje de regreso al centro penitenciario cuando el condenado aprovechó una parada en un semáforo para abrir la puerta y escapar. No se tienen más noticias de él desde entonces.
«Un error gravísimo»
En plató no encuentran explicación a que un individuo condenado en firme hace apenas un año por unos hechos de tan extrema gravedad, gozara de un permiso de estas características sin escolta policial. La indignación es compartida por vecinos y colaboradores, más aún cuando se ha conocido que esta salida de prisión incluía también pasar un tiempo con su novia: «No entendemos nada. Un paseo con su novia y con su terapeuta tres años después de cometer un asesinato de esa categoría… ¡Que mató a su casero y le descuartizó!», decía la presentadora Lorena García calificando lo sucedido también como «error gravísimo».
«No va con ningún tipo de seguridad»
«Alguien firma una salida ‘controlada'»
Toni Castejón, portavoz de los Mossos d’Esquadra, ha aclarado primero que no se trataba de un permiso penitenciario y explica, casi denunciando, las circunstancias en las que se ha producido esta insólita situación: «Son salidas que se hacen, concretamente en Cataluña, cuestionable todo, evidentemente… Se hacen porque alguien decide que está en un punto previo a obtener el tercer grado y puede empezar a tener contacto fuera, y no va con ningún tipo de seguridad».
El único acompañamiento que tienen los presos en este tipo de salidas, según Castejón, es el de terapeutas -principalmente psicólogos- y con algún trabajador social, y asegura que incluso «se hace en grupos a veces». Confiesa el agente que la del asesino descuartizador de la calle Casanova no es la primera fuga que se produce en un contexto similar: «Han habido dos más. Uno volvió dos días después a la cárcel y al otro se le detuvo».
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