«Solo quiero ir al Barça», ese fue el pedido de Karim Adeyemi hacia el agente Jorge Mendes, cuando decidió ponerse en sus manos para gestionar su futuro deportivo. Ya el año pasado, el extremo tenía claro que deseaba abandonar el Borussia Dortmund, pero en mayo le hizo esta petición al representante. Tenía ofertas de la Premier League y Arabia Saudí muy potentes, pero en mayo el exinternacional alemán tenía muy claro dónde quería relanzar su carrera. Y Mendes lo consiguió en una operación relámpago que no era prioritaria al acabar el curso, pero que fue ganando enteros a medida que fue avanzando el verano.
Adeyemi siempre tuvo la ilusión de firmar por el Barça, convencido de que su juego podría adaptarse al estilo blaugrana. Y la llegada de Hansi Flick, su gran valedor en la selección alemana, dónde le hizo debutar con solo 19 años, solo hizo que incrementar sus ganas e interés. El Barça planificó ya en enero reforzar las bandas con Rashford como opción principal, pero los números no cuadraban. Primero, firmaron a Anthony Gordon y, luego, buscaron una oportunidad de mercado por banda derecha. Y ahí estaba el nombre de Adeyemi, ofrecido de forma insistente por Jorge Mendes a un precio muy competitivo.
En el camino, Adeyemi rechazó hasta tres ofertas potentes ante la desesperación del Dortmund, que quería sacárselo de encima para ingresar alguna cantidad ya que le quedaba solo un año de contrato. El Barça hizo una primera oferta de 20 millones de euros, que fue rechazada por el club alemán, y ahí apareció Adeyemi para prácticamente declararse en rebeldía. Comunicó al club que no iba a estudiar ninguna otra propuesta y que, si no iba al Barça, se quedaría el año completo hasta salir libre.
Al Dortmund no le quedó otro remedio que negociar como pudo hasta maquillar la venta por una cifra de 22 millones de euros y 7 más en variables por un futbolista tasado en 40 millones de euros. Operación redonda desde el punto de vista económico para los blaugrana.
Ahora habrá que ver si deportivamente el jugador cuaja. Hansi Flick dio total luz verde a su contratación ya que se siente capaz de sacar lo mejor de Adeyemi por la banda. El alemán es consciente de que la competencia es máxima y que Lamine Yamal es intocable y tiene claro que deberá reinventarse. Tiene rapidez y calidad de sobras para jugar en cualquier posición ofensiva. Sí, podrá suplir a Lamine con garantías cuando el técnico así lo decida, pero también puede jugar por la izquierda cuando el partido lo demande. Viene de dos años irregulares, pero en el Barça podría volver a explotar. Por fin, Adeyemi ha cumplido su sueño.















