Tanto el ejercicio aeróbico (o cardio) como el entrenamiento de fuerza son cruciales para gozar de una buena salud. Lo que muy pocas personas conocen es que no hace falta distinguir entre uno y otro a la hora de entrenar, sino que, si se hace de forma correcta y con una buena técnica, un único ejercicio puede acabar proporcionando múltiples beneficios.
Así de claro lo explica el doctor especialista en medicina del deporte Juan Manuel Jerezano Mora en un carrusel que ha publicado en su perfil de Instagram: «El ejercicio de fuerza ya incluye el cardio si se hace bien hecho«. Si bien no lo puede sustituir por completo, ya que el ejercicio aeróbico es esencial para mejorar la salud cardiovascular y alargar los años de vida, los estudios científicos al respecto han demostrado que hay entrenamientos de fuerza que pueden provocar lo mismo en el organismo que una sesión de ‘running’, por ejemplo.
El doctor Jerezano afirma que «45 minutos de fuerza son lo mismo que 110 minutos de cardio a intensidad moderada» y pone el ejemplo de las sentadillas, que «pueden alcanzar un equivalente metabólico de la tarea (MET, por sus siglas en inglés) de 14, lo que equivale a niveles altos de cardio».
¿Qué es el equivalente metabólico de la tarea de un ejercicio?
El equivalente metabólico de la tarea (MET) es una unidad de medida que cuantifica el gasto de energía y la intensidad del ejercicio físico.
Un MET equivale al oxígeno que el cuerpo consume mientras está en reposo (aproximadamente 3,5 ml de oxígeno por kilogramo de peso corporal por minuto).
Se utilizan dos METs al caminar a paso muy lento; cuatro cuando se camina a 6 km/hora; ocho METs para correr a ritmo moderado y diez (o más) para correr a alta velocidad.
El doctor también desmonta otro mito muy extendido sobre el ejercicio en su publicación: «Quien realiza más de una hora de ejercicio al día, pero está sentado más de ocho, tiene menos riesgo cardiovascular que las personas que no hacen ejercicio y pasan menos de cuatro horas al día sentadas».
Esto sucede porque «el contexto marca la diferencia», afirma. Las personas que no hacen nada de ejercicio, por ejemplo, pasan más horas viendo la televisión y «ver la tele se acompaña de sobrealimentación», prosigue, «incluso en personas activas».
Además, añade, «quienes caminan mucho por trabajo, y no por gusto, tienen más riesgo de muerte que los sedentarios activos«, aquellas personas que pasan muchas horas sentadas en su trabajo, pero entrenan.
«El cuerpo se adapta al esfuerzo, no al número de pasos diarios que das, y el problema no es moverse poco, sino moverse sin desafío», sentencia el doctor.














