«A todo el mundo le parece buena idea, ahora falta sentarse y continuar con el proyecto», comenta Montserrat López, la profesora de los tres alumnos del centro de formación profesional Nebrija Torre de Hércules de A Coruña que participó la pasada semana en el mayor festival de emprendimiento de Europa, en Riga, con Eskalium, un proyecto que propone una alternativa responsable para transformar escamas de pescado en baldosas.
Álex Pernas, Carmen Pastoriza y Diego Cayazzo son los autores del trabajo que busca crear y comercializar estas baldosas ecológicas construidas de manera sostenible. «Eskalium comenzó en clase y teníamos que desarrollar una idea sostenible y llevar las cuentas. La primera idea no salió adelante, pero luego investigamos sobre las escamas y se nos ocurrió hacer baldosas con ellas», explica Pernas. Los alumnos, que estudian Gestión Administrativa en el centro coruñés, escogieron el reto del mar, por lo que enviaron un vídeo de un pez hablando como presentación de su proyecto, que además debía estar alineado con la mayor cantidad de ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) posible.
«Los mercados de Lugo y de As Conchiñas suministraron las escamas»
«Como estamos en Galicia, rodeados del mar, pensamos en algo marítimo y vimos que las escamas eran unos residuos muy abundantes y con muchas utilidades«, destaca Álex Pernas, «hay muchos estudios que avalan las propiedades de las escamas para la construcción y descubrimos como las córneas se podían utilizar para hacer córneas artificiales». Según el alumno, al averiguar que este producto era bueno para la industria y permitía crear baldosas de manera sostenible, decidieron experimentar con él, ya que además es muy abundante en Galicia y no tiene un uso concreto. «Los mercados de Lugo y de As Conchiñas fueron los que suministraron las escamas y luego ellos se encargaron de lavarlas, secarlas y construir las baldosas con distintos aglutinantes en sus casas», explica la profesora. López también destaca la importancia del dinero, ya que los alumnos «están buscando poder continuar, validar la idea y testearla gracias a una inversión inicial».
La última parada del grupo fue Riga para participar en Gen E 2026, el mayor festival de emprendimiento de Europa donde representaron a España frente a otros 39 países más. «Son tres partes, por un lado está el stand donde enseñar la iniciativa, luego una presentación y también una entrevista online«, explicaba López antes de viajar a Estonia. Desde el centro, que promueve el emprendimiento y fomenta la participación de los alumnos en concursos, se sienten orgullosos de contar con gente muy competente, aunque los alumnos confiesan también que es «mucha responsabilidad».
Desde la izquierda, los alumnos Diego Cayazzo, Álex Pernas y Carmen Pastoriza, con su profesora, Montserrat López, en el centro Nebrija, antes de viajar a Estonia, con una muestra de sus baldosas. / Casteleiro
El proyecto fue presentado por los estudiantes a otras competiciones con la ayuda y gestión de la profesora. Eskalium consiguió el segundo premio del concurso Inicia del Ayuntamiento de A Coruña, llegó hasta la Universidad de Nebrija de Madrid, participó en el Vilaciencia, ganó el concurso Junior Achievement de España y obtuvo el premio Zinkers de Repsol con el que recibieron 2.500 euros para su proyecto sostenible. La iniciativa también fue seleccionada de entre 925 equipos como uno de los 10 trabajos finalistas de la sexta edición de ImaginPlanet Challenge que se dirige a estudiantes de universidades o centros de formación profesional que estén interesados en desarrollar ideas de emprendimiento con impacto medioambiental o social.
«Cada vez se fue haciendo más grande como una bola de nieve»
Con Eskalium, el grupo buscaba dar una segunda vida a un subproducto orgánico de difícil valorización y combinaron innovación, diseño y economía circular para ofrecer una alternativa responsable, sostenible y eficiente. A pesar de ello, Álex, Carmen y Diego confiesan que no esperaban nada cuando se presentaron al concurso. Sin embargo, su idea «cada vez se fue haciendo más grande como una bola de nieve». Aun así, López no olvida resaltar el trabajo de sus alumnos, que alcanzaron todo este éxito con una iniciativa que cuenta con mucho trabajo detrás: «no fue casualidad».
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