En plena ola de calor, cuando el asfalto y las fachadas de los edificios absorben el calor y lo irradian, el Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) está desarrollando una solución innovadora: las fachadas frías. Este proyecto, presentado en el programa ‘Mediodía COPE Más Valencia‘ conducido por Carles Villeta, promete reducir hasta 2 grados el calentamiento en los edificios durante el verano.
Un escudo contra el calor
El proyecto nace del desarrollo de tecnologías internas de AIMPLAS y se enmarca en una colaboración público-privada. Así lo ha explicado Arsenio Navarro, investigador responsable del área de Construcción y Energías Renovables en AIMPLAS, quien ha detallado que trabajan en consorcio con la constructora Urdecon y el CSIC. El objetivo es desarrollar un material que, «cuando le llega la radiación ultravioleta, digamos que actúe como un escudo, como una cáscara, para evitar que el calor penetre hacia dentro de los edificios».
Cuando le llega la radiación ultravioleta actúa como un escudo o una cáscara, para evitar que el calor penetre hacia dentro de los edificios»
Investigador responsable del área de Construcción y Energías Renovables en AIMPLAS
La base de esta innovación es una tecnología de luminiscentes, unas partículas que se activan con ciertas longitudes de onda de la luz y pueden modificar su espectro. Navarro ha señalado que han desarrollado luminiscentes basados en materiales químicos más comunes y económicos, a diferencia de los tradicionales que dependen de tierras raras, consideradas materiales críticos. La idea es introducir estas partículas «dentro de unos morteros para usarlo como un mortero con monocapa o como un revestimiento cementicio para los edificios».
Fase de pruebas y aplicación
Actualmente, el proyecto se encuentra en su ecuador. «Ahora mismo ese es nuestro target, esa reducción de 2 grados que parece que no es mucho, es muchísimo«, ha afirmado Navarro. El equipo ha identificado la formulación más prometedora y está realizando los ensayos del material para crear un demostrador. El siguiente paso será crucial: «desarrollar un prototipo como una vivienda pequeñita y monitorizarla para comprobar que efectivamente llegamos a esa reducción de temperatura».
Una de las ventajas del material es su versatilidad. Según el investigador, «puede aplicarse tanto en sistemas prefabricados, en obra nueva o incluso en rehabilitación«. Esto se debe a que es un cemento que se aplica con los métodos tradicionales, facilitando su futura integración en el sector de la construcción.
Esa reducción de 2 grados parece que no es mucho, pero es muchísimo»
Investigador responsable del área de Construcción y Energías Renovables en AIMPLAS
Doble beneficio: confort y ahorro energético
Los beneficios de esta tecnología son dobles. Por un lado, un mayor confort térmico en viviendas y oficinas. Por otro, un importante ahorro energético. Arsenio Navarro ha explicado que al reducir el calor que absorbe la fachada, se alivia la carga de los sistemas de climatización: «si conseguimos reducir esos 2 grados que calientan el cerramiento, los sistemas activos que tenemos en la vivienda, como el aire acondicionado, los ventiladores, pues se les va a hacer más fácil».
De este modo, se consigue un impacto directo en el consumo eléctrico. «A través de un sistema pasivo como es la fachada y este material de revestimiento, conseguimos reducir el impacto también en los sistemas activos para reducir la demanda de consumo de electricidad«, ha añadido el investigador de AIMPLAS. La colaboración con la constructora y el CSIC busca garantizar que la tecnología sea «aplicable de forma sencilla y con el máximo impacto a la sociedad«.
Conseguimos reducir el impacto también en los sistemas activos para reducir la demanda de consumo de electricidad»
Investigador responsable del área de Construcción y Energías Renovables en AIMPLAS
Respecto a los plazos, Navarro se ha mostrado prudente pero optimista. «En principio, el año que viene cerraremos el proyecto, y dependiendo ya de los resultados, junto con las empresas implicadas, trataremos de transportarlo a mercado«, ha concluido. Una solución que podría mitigar los efectos de las olas de calor y la crisis climática.













