España está en semifinales del Mundial después de vencer a Bélgica por la mínima (2-1) y se medirá al monstruo del torneo: la Francia de Didier Deschamps. ‘Les Bleus’ confirmaron el estatus con el que llegaron al torneo, dejando por el camino a Suecia, Paraguay y Marruecos. Claramente, son uno de los favoritos para besar la gloria en Nueva Jersey y sumar su tercera estrella tras las conquistadas en 1998 y 2018.
Comandados por Kylian Mbappé, los hombres de Didier Deschamps imponen respeto. Por todo el talento que acumulan, especialmente arriba, y por la experiencia que tienen muchos de sus jugadores. ¿Hay que tenerles miedo?
La lista que presentó Didier Deschamps despertó algo de polémica. La nómina de futbolistas que tenía para elegir el preparador de Baiona era extensa y, decidiera lo que decidiera, iba a haber algo de lío por las ausencias. Una de las más sonadas fue la de Eduardo Camavinga, quien no convenció a su técnico tras su mal curso en el Real Madrid. No obstante, el hecho de prescindir del jugador formado en el Rennes no fue la única cuestión que se llevó a debate sobre su convocatoria.
Didier Deschamps, seleccionador francés, y el jugador del Real Madrid Eduardo Camavinga / EFE/FRIEDEMANN VOGEL
También se habló del número de jugadores que citó para el centro del campo: cinco. A priori, pocos futbolistas para una demarcación en la que se acumula mucho desgaste y en la que sus ocupantes suelen recibir tarjetas y amonestaciones por la cantidad de duelos que disputan. No obstante, era una pista inmensa para conocer exactamente qué plan tenía un equipo que ya ha demostrado de lo que es capaz, pero también de qué pie cojea.
Cinco centrocampistas
A Deschamps se le podría catalogar como un ‘controlador del riesgo’. Su Francia quiere estar viva siempre. Ganar duelos, regalar pocos balones, sobrevivir cuando está contra las cuerdas y golpear con fuerza cuando domina. Y si para eso hay que renunciar a presionar constantemente arriba o jugar menos vistoso, bienvenido sea.
Esa podría ser la primera explicación de por qué solo ha incluido a cinco centrocampistas en su convocatoria. Pero vayamos más allá. N’Golo Kanté, Manu Koné, Adrien Rabiot, Aurélien Tchouaméni y Warren Zaïre-Emery fueron sus elegidos para la sala de máquinas. Y ahora, tras la lesión del jugador del Madrid, todo indica que Rabiot-Koné seguirán siendo dueños del doble pivote. Futbolistas con recorrido, buenos en los duelos y de corte un poco más defensivo que ofensivo. La premisa parece clara: físico antes que calidad técnica.

Stuttgart (Germany), 05/06/2025.- France’s Adrien Rabiot (L) in action against Spain’s Lamine Yamal during the UEFA Nations League semi-final soccer match between Spain and France, in Stuttgart, Germany, 05 June 2025. (Francia, Alemania, España) EFE/EPA/RONALD WITTEK / RONALD WITTEK / EFE
El preparador francés siempre ha tenido claro que el mejor ataque es una buena defensa. Y, después, que el talento de arriba decida. Una pérdida del rival en alguna zona comprometida es suficiente para hacer gol. Y no le ha ido nada mal: campeón en Rusia 2018 y finalista en Qatar 2022. En 2026, ya está en semis. Por eso necesita ‘perros de presa’ en el centro del campo, para robar y poner el balón en los pies de los futbolistas diferenciales, los que deben castigar al rival y ganar los partidos.
Un ataque de miedo
Su estructura, un reconocible 4-2-3-1 que en momentos puntuales puede convertirse en 4-3-3, tiene roles muy definidos: Deschamps quiere a un lateral más prudente, como Koundé o anteriormente Pavard, y otro que pueda proyectarse más, como Theo. Como mencionábamos, suele apostar por dos jugadores rocosos en el doble pivote y confía mucho en Rabiot, quien eleva un poco el nivel con balón en la medular. Toda la magia la encapsula arriba.
Deschamps ha contado con Mbappé, Dembélé, Doué, Barcola u Olise para convertir cada balón con espacio en peligro real. ¿Y les han salido las cuentas? Juzguen ustedes mismos. Mbappé es el máximo realizador del equipo y del Mundial con 8 tantos, y también ha servido 3 pases de gol. Michael Olise, con 5 asistencias, es el máximo asistente del torneo. Dembélé ha marcado 4 goles y ha servido 2 pases de gol. Y Doué y Barcola han marcado un gol y han dado una asistencia cada uno. Casi nada.
Un balance arrollador: 16-2
Y a todo ello hay que sumar el talento de Maghnes Akliouche, a su delantero tanque Jean-Philippe Mateta y la potencia de Marcus Thuram. Un ataque letal para una selección que quiere volver a ser de oro y que, como Deschamps ha dejado claro, no necesita demasiada historia en el centro del campo. El balance, de momento, es de 16 goles a favor y solo 2 en contra.

Mbappé y Dembélé, goleadores ante Marruecos / EFE
El plan está claro, pero hay puntos débiles. Sin espacios, contra bloques muy bajos y trabajados, el equipo puede sufrir más. Lo demostró ante Paraguay, partido que resolvió desde los once metros. Tiene talento para abrir el camino ante defensas muy embotelladas o equipos que no asuman prácticamente riesgos, pero, en comparación con otras plantillas, le puede faltar algo de ritmo de circulación para generar peligro en ataques colectivos largos.
El Mundial de Francia se juega a una carta: la pegada, la fortaleza física y el talento del ataque. Así es la Francia de Deschamps: pragmática, vertical y ultracompetitiva. Ya son 14 años en el cargo. Algo habrá hecho bien.
Fuente: Sport












