¿Cuántos jugadores de la selección española venden camisetas? Tú, cállate, Lamine. Se trata por tanto de un equipo de clases medias, a imagen y semejanza de su seleccionador, en contra del criterio elitista que defiende Florentino Pérez y que le está llevando a la ruina. Por eso ruborizaba el grotesco intento de divinización de Merino tras su gol oportunista a Portugal. Pudo marcar en parte porque su brillantez fue inesperada, y repitió porque el mundo no se había rendido a su capacidad de pasar desapercibido.
En la misma línea de defensa del anonimato, Fabián es un ganador de la Champions al que no pararían por la calle, esta grisura le sirvió para estrenar el marcador en un gol a trompicones pero tan dominante que solo faltaba determinar cuál de los tres jugadores españoles presentes en el área iba a estrenar el marcador.
Guardiola y Luis Enrique han demostrado al mundo en décadas sucesivas que en fútbol no necesitas a los mejores, sino a los mejores para la misión que afrontas. España es un grande que no vende camisetas, y ha llegado a las semifinales del Mundial. De ahí solo falta a un paso para señalar que ha triunfado gracias a que sus figuras atraen menos espectadores a los estadios que Bad Bunny, Taylor Swift o León XIV.
En el caso concreto de cuartos, los pijoapartes españoles siempre parecen deslumbrados por el principio de los partidos, por lo que alimentaron en Bélgica la ilusión de que podía pasar a semifinales, cuando en realidad se hallaba en un callejón sin salida. El espejismo duró media hora pese a la maestría de Doku. Por contra, De Bruyne ejecuta arranques brillantes pero a los 35 se sofoca antes de continuarlos.
Con el castigo a Pedri, su compañero Lamine solo dejó de ser un tren rigurosamente vigilado cuando embridó el virtuosismo para dar rienda suelta a la efectividad. El empate belga llegó precisamente porque España se desembarazó de su modestia protectora, padeció el síndrome del equipo que se siente superior. Además, la ausencia de goles previos en contra afectó psicológicamente a una selección que se había plantado en cuartos sin verse empatar ni mucho menos adelantar en el marcador.
España agigantó a Bélgica, que jugó por encima de sus posibilidades. En el momento del intercambio de golpes alocado sin precauciones defensivas, se produjo la circunstancia extradeportiva que decidió la eliminatoria. La lesión de Courtois equivale a la sufrida por Nuno Mendes en octavos, eran los dos únicos obstáculos unipersonales para que España avanzara en el Mundial. Y también aquí, aprovechar las oportunidades que propicia la fortuna es otro rasgo de los campeones.
Sin necesidad de deslumbrar, De la Fuente y sus muchachos están donde merecen. La misión se ha cumplido con las semifinales, cualquier logro adicional supone la excelencia. La machacona España es como Francia en blanco y negro, emplea más el pico y la pala que la paleta cromática que son capaces de mezclar los ‘bleues’.
Nadie ha jugado como Francia, en los escasos lapsos en que los franceses han afinado su orquesta. Antes de llegar a los choques definitivos de la semana próxima, solo cabe desear que Argentina sea eliminada por los laboriosos suizos. Conociendo las tribulaciones que sufre el país sudamericano por culpa de Milei, duele ver a tantos argentinos sacrificándose para pagar los precios estratosféricos del Mundial.
Fuente: Diario de Mallorca














