España vive otro verano de calor extremo. Tras un mes de junio con temperaturas muy altas, julio ha traído una nueva ola de calor con avisos rojos y máximas que alcanzan los 44 ºC. En este contexto, la Dra. Mar Gómez, reconocida física y meteoróloga, ha lanzado una advertencia a través de su canal de TikTok: ¿está el país preparado para veranos que rocen los 50 ºC? Gómez aclara que no se refiere a veranos enteros a esa temperatura, sino a «picos puntuales» en días concretos dentro de olas de calor extremas.
El dato que enmarca esta proyección es contundente. «España ya ha alcanzado oficialmente los 47,6 grados«, recuerda la experta. Este récord, validado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), se registró el 14 de agosto de 2021 en La Rambla (Córdoba). «Estamos a poco más de dos grados de esa barrera simbólica de los 50», subraya Gómez, una cifra que impresiona y que sitúa al país ante un desafío climático sin precedentes.
El umbral de los 50 grados, cada vez más cerca
La normalización de las altas temperaturas es una de las claves. Según la meteoróloga, los episodios de calor extremo con temperaturas de 45 ºC ya son una realidad en zonas como los valles del Guadalquivir y del Guadiana, Extremadura, el interior de Andalucía, Murcia, el Valle del Ebro y puntos de Castilla-La Mancha. La comunidad científica coincide en que la llegada de masas de aire sahariano cada vez más intensas facilita que estas cifras se alcancen con mayor regularidad.
Episodios de 45 a 47 sean menos excepcionales»
Una mujer se protege del calor con un paraguas en el mirador de San Nicolás, este miércoles en Granada
Mar Gómez ofrece una proyección temporal sobre este avance. «Entre 2025 y 2035, lo más probable es que los episodios de 45 a 47 grados sean cada vez menos excepcionales». De cara al futuro, el escenario se recrudece: «entre 2035 y 2050 aumenta la posibilidad de ver 48 o incluso 49 grados en algún episodio extremo». La experta concluye que la barrera de los 50 ºC «no puede descartarse en este siglo, sobre todo hacia mediados o finales, si seguimos en escenarios de emisiones altas».
Las consecuencias del calor que ya sufrimos
Sin embargo, la meteoróloga insiste en que el foco no debe estar solo en una cifra futura. «La gran cuestión no es solo si España llegará a 50 grados«, reflexiona, «la cuestión es si estamos adaptados al calor que ya estamos viviendo». Este calor tiene implicaciones directas en la vida de los ciudadanos: noches en las que el cuerpo no descansa, un mayor riesgo para personas vulnerables y una demanda eléctrica disparada.
La cuestión es si estamos adaptados al calor que ya estamos viviendo»

Los turistas se protegen del sol con paraguas y se hidratan este miércoles en Toledo
El estrés térmico afecta también a infraestructuras clave como colegios, hospitales y viviendas, así como a los trabajadores al aire libre, que se exponen a condiciones cada vez más peligrosas. Además, el calor extremo aumenta el peligro de incendios y afecta a elementos cotidianos, como el desgaste de los componentes de los vehículos por la exposición prolongada a altas temperaturas.
En definitiva, el análisis de Mar Gómez concluye que España no se enfrenta a un futuro lejano, sino a «un presente que ya está cambiando de escala«. El aumento de las temperaturas no solo implica picos más altos, sino también olas de calor más largas y severas que comienzan antes y afectan a un territorio más amplio, obligando a una adaptación social y estructural que ya es urgente.














