En marzo de 2022 Francisco de Pablo desapareció. En junio de 2024, agentes de la Policía Nacional encontraron su cuerpo bajo la cocina de la parcela de un conocido suyo, Israel C., en el municipio madrileño de Aldea del Fresno.
Desde el lunes 6 de julio Israel C., de 32 años, está siendo juzgado en la Audiencia de Madrid por un delito de homicidio y por la «ocultación del cadáver». En el juicio hay otro acusado, amigo de Israel, un hombre de 55 años acusado de ayudarle a esconder el cuerpo. La Fiscalía pide 22 años de cárcel para el presunto autor del crimen y dos años y medio de prisión para su cómplice.
Plantación de marihuana
Israel contó ante el tribunal que el 21 de marzo de 2022, Francisco y él estaban «consumiendo cocaína y bebiendo». Luego, siempre según su versión, se dirigieron juntos hacia una parcela que su familia tiene en San Fernando de Henares. Ambos planeaban montar una plantación de marihuana. La investigación de la policía descubrió que Israel tenía una deuda con Francisco, que comenzó siendo de 300 euros y que iban a ser destinados a «montar esta plantación».
El asesino confeso explicó que Francisco insistió en «que le devolviera el dinero» y en «quedarse con la finca». Entonces, según su versión, se produjo una «discusión muy fuerte» entre ambos. Israel cogió una barra de hierro que había en la parcela y la asestó un golpe en la cabeza a ‘Francis’.
Mala suerte
«Tuve muy mala suerte, no era mi intención. Le di con la barra en la cabeza, cayó al suelo y no se movía. Además, había consumido cinco gramos de cocaína, no estaba en mis cabales y me asusté mucho», declaró el acusado ante el tribunal. Sin embargo, la autopsia realizada a la víctima reveló que había recibido un fuerte golpe en la nuca, por lo que habría sido atacado por la espalda.
El asesino indicó que Francisco ya no tenía pulso tras recibir ese golpe y que ante el «miedo a las represalias», decidió llamar a Fernando, un amigo de su barrio, «para que le ayudara» a esconder el cuerpo, sin comunicar nada a los servicios de emergencia.
Una carretilla
Esa misma noche, ambos acusados, llevaron el cadáver de Francisco «en la parte de atrás del coche de Fernando», desde la parcela de San Fernando de Henares a otra propiedad de Israel, situada en Aldea del Fresno. Allí, «movimos el cadáver con una carretilla hasta la cocina» y luego abandonaron la vivienda.
A la mañana siguiente, volvieron a la parcela. Una vez allí, «consumimos un par de rayas, cavamos un agujero y escondimos el cuerpo y la barra que Israel había utilizado», declaró ante el tribunal, Fernando, el cómplice.
Una capa de cemento
Los agentes del GOIT de la Policía Nacional, encargados en localizar y abrir espacios inaccesibles, tardaron más de dos horas en abrir la fosa séptica en la que estaba enterrado ‘Francis’. Los acusados lo habían cubierto con cemento y suelo vinílico para dificultar su localización.
Un testigo protegido fue fundamental para descubrir el cuerpo de Francisco. Acudió a la policía y relató lo que había ocurrido y donde estaba el cadáver. El juicio por el crimen continúa hoy en la Audiencia Provincial de Madrid.
















