Vacunas. Tropiezos. Intereses e Ilusión por la Vida…


Chis Buck, virólogo del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Bethesda, Maryland, EE.UU. lleva más de 30 años elaborando cerveza casera.

Éste investigaba una vacuna contra los ppoliomavirus, asociado al cáncer y a graves problemas de personas inmunodeficientes, se le ocurrió una idea poco convencional: crear una cerveza que funcione como vacuna.

El NCI le prohibió experimentar con cerveza en su lugar de trabajo. Así que Buck fundó Gusteau Research Corporation, una organización sin fines lucrativos, comenzando a trabajar en su hogar, junto a su hermano Andrew y otros familiares, Buck probó la cerveza-vacuna, asegurando que ésta generó anticuerpos y que ninguno sufrió efectos secundarios.

Los resultados fueron compartidos en la plataforma de intercambio de datos Zenodo. Aunque no han sido revisados por otros expertos. Que consiste en introducir una vacuna en la Levadura viva, consiguiéndose que ésta provoque una respuesta inmunitaria.

Buck lo declaró en Sinithsonian Magazine. En su blog “Viruses Musy Die” publicó la receta, cuenta que cuando alimentó a ratones de laboratorio, con levadura de cerveza modificada genéticamente, podía inducir respuestas de anticuerpos protectoras contra el virus que había estudiado.

Hasta ahora, ningún otro científico ha revisado oficialmente su trabajo. De hecho, un comité del Instituto Nacional de Salud se opuso a que publicara el estudio en la plataforma de prepublicaciones BioRxiv.org, por ser un auto experimento.

En febrero de este 2026, Buck recibió una suspensión temporal remunerada, mientras se realizaba una investigación.

En la notificación no se aclaraba los motivos, descartando que fuese una “medida disciplinaria”. Los especialistas consultados por medios científicos coinciden en los riesgos del enfoque:

“no se puede sacar conclusiones basándonos en haber probado esto con dos personas”, planteó Michael Imperiale, virólogo en la Universidad de Michigan, en declaraciones a la Science News, le expresé mi preocupación porque no me parecía buena idea eludir ese proceso, con respecto a las rigurosas pruebas de Seguridad que se exigen para las vacunas para pacientes vulnerables, lo tenemos claro.

Arthur Caplan, quien dirigió el departamento de ética médica en la Universidad de Nueva York, fue más directo: Quizá sea el peor momento imaginable para presentar una Cerveza-Vacuna, precisamente ante un gobierno y grupos sociales hostiles a las vacunas…

Bryce Chackerian, viróloga del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Nuevo México, posee sentimientos encontrados, no le preocupa la seguridad de la vacuna-cerveza en sí, pero defiende el proceso tradicional:

Creo en el sistema de ensayo de vacunas. Creo muy importante garantizar que los productos que se administran en las poblaciones Sean Seguros y evitemos minar la confianza del público en las vacunas.

Reconozco el potencial de la idea. Si la vacuna contra los poliomavirus logra superar el estómago e interactuar con las células inmunitarias del intestino, puede producir anticuerpos. Y la levadura viva puede servir como vehículo para otros tipos de proteínas.

Resulta emocionante significando en teoría, que sus hallazgos no se limitan únicamente a ésta vacuna, destacó Hackerian.

Sabiéndose que existen vacunas orales contra: rotavirus, cólera y poliomielitis, logrando sobrevivir a los ácidos estomacales y actuar en el intestino, lo que sugiere que la idea de vacunarse bebiendo algo no es imposible. Preston Estep, genetista y empresario que elaboró su propia vacuna en forma de spray nasal contra el COVID-19, comparte el espíritu del enfoque, permitiendo a la gente vivencias las vacunas con un sistema muy sencillo, como si fuese una bebida reconfortante.

Buck cree que con ajustes, la levadura podría servir para desarrollar vacunas contra el cáncer, causado por el VPH, el COVID-19, la Gripe aviar H5N1, y tal vez el adenovirus, los herpesvirus y otros responsables de resfriados comunes, decía el virólogo al London Times.

También se está explorando si ésta Cerveza-Vacuna necesitaría aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) o distribuirse como alimento…

Todos sabemos que las vacunas son medicamentos. No se deben disfrazar. Significando que pueda ser un complemento alimenticio…

Sin olvidar las recomendaciones del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) que opera en la esfera de los servicios de Salud pública en EE.UU. y gran parte de Europa. Son las vacunas contra 11 enfermedades que atacan a los niños, entre ellas: Sarampión, Paperas, Rubéola, Poliomielitis, Tosferina, Tétano, Difteria, Haemophilos influenzae tipo B (Hib), la enfermedad Neumococica, Virus del Papiloma humano (UPH) y la Varicela. Siempre consultando al médico por si es necesario las 6 dosis en algún grupo de posible riesgo.

Y la novedad la tenemos en el Gobierno Balear, que autoriza al Consejo de Salud para comprar 6.500 dosis de la vacuna contra el virus sincitial, relacionado con Broquiolitis, en bebés, niños y mayores (VRS).

De Antonio Quirós Abadía. Naturalista.

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