Mientras mi bebé siguiera vivo yo iba a seguir viva

Dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 han sacudido Venezuela, dejando un rastro de devastación y miles de víctimas. Las cifras oficiales reportan 2.954 personas fallecidas, entre las que se encuentran 34 españoles. Sin embargo, la ONU estima que la cifra de desaparecidos podría alcanzar los 50.000, incluyendo a 140 españoles, muchos de ellos sepultados bajo los escombros de sus propias casas.

La tragedia ha convertido zonas como La Guaira, considerada la zona cero, en un paisaje postapocalíptico. Según fuentes oficiales, casi 900 edificios han quedado inhabitables y deberán ser demolidos, mientras que al menos 15.000 personas han perdido su hogar y todos sus recuerdos.

Caos y testimonios de supervivencia

En los primeros momentos tras los seísmos, fueron los propios vecinos quienes, con herramientas precarias, intentaron rescatar a los supervivientes ante la pasividad de la policía y los militares. Esta inacción ha provocado una profunda indignación ciudadana, agravada por denuncias de que algunos agentes, en lugar de ayudar, robaron las pertenencias de las víctimas.

En medio del caos, han surgido historias de una increíble capacidad de resistencia. Victoria, atrapada de cintura para arriba, relata cómo logró sobrevivir: «Empecé a mover las piernas y me di cuenta que las tenía un poco libres. Empecé a excavar con este brazo que lo tenía libre y pude abrir como un hueco, y yo veía la luz y también escuchaba a las personas».

Mientras él estuviera vivo, yo iba a estar viva»

Dayana 

Víctima del terremoto de Venezuela 

Dayana, una madre primeriza, quedó atrapada durante 12 horas junto a su bebé de 20 días. «Siento que vuelo por los aires, seguido de eso, entró como sumergida en agua con tierra, y seguido caí en un hueco», explica. Nunca soltó a su hijo y fue su aliento lo que le dio fuerzas: «Mientras él estuviera vivo, él fue mi motor para yo estar despierta y alerta a todo. Mientras él estuviera vivo, yo iba a estar viva».

La esperanza emerge de las ruinas

A pesar de que el tiempo corre en contra, los equipos de rescate, como la Unidad Militar de Emergencias (UME) española, trabajan sin descanso. Su esfuerzo ha dado frutos, como el rescate de Hernán, quien sobrevivió ocho días bajo los escombros recibiendo aire y agua a través de una sonda.

La esperanza de un país en duelo se ha reavivado con imágenes como la de una mujer de 70 años rescatada también tras ocho días o la emoción de un bombero al salvar a un niño. «¡Gente, lo logramos!», exclamaba el rescatador. Estos momentos han supuesto un impulso anímico para una nación sumida en el dolor.

Empezaremos nuestra vida desde 0, pero con mi familia»

Gerson 

Víctima del terremoto de Venezuela 

Aunque el futuro es incierto, el espíritu de superación del pueblo venezolano prevalece. Gerson, un padre de familia que lo ha perdido todo, se aferra a lo más importante: «Lo perdimos prácticamente todo, aunque estamos nosotros, pero no tenemos hogares. Empezaremos nuestra vida desde 0, pero con mi familia eso es una motivación a seguir adelante, a crecer».

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