El rostro serio del presidente andaluz, Juanma Moreno, y los gestos de preocupación de buena parte de su equipo configuraron una de las imágenes más destacadas de la firma del acuerdo entre el PP y Vox que ha permitido la tercera investidura del líder popular. Un día después esta imagen se ha trasladado a las palabras. A sólo 48 horas de su investidura oficial en San Telmo, Moreno justifica su acuerdo con palabras contenidas y dudas en su relato, un discurso que contrasta con las expresiones de satisfacción de la formación de Santiago Abascal por su entrada en el gobierno y la aceptación de su discurso en materia de inmigración.
«No estoy contento, no era mi objetivo, me hubiera gustado un gobierno en solitario», admitió Moreno en una entrevista concedida a la Cope en la que a continuación mostró incluso dudas en torno a su decisión: «He pensado que el interés general es que hubiera gobierno y estaba por encima de mi interés particular. No sé si me he equivocado o no. Pensé en aguantar y que hubiera otras elecciones. Hubiera sido para mí fácil, estoico y heroico. Hubiera sido mejor para defender mi interés particular, mi vanidad o mis principios. Pero luego pensé en los nueve millones de administrados que tengo bajo mi responsabilidad».
Según Juanma Moreno el pacto con la entrada de Vox en el gobierno y la aceptación de parte de su agenda ideológica, especialmente en materia de inmigración, ha sido la única vía para evitar una parálisis de seis meses, el tiempo que transcurriría hasta la siguiente convocatoria electoral prevista para el 25 de octubre. «Una vez que comprobé que no había ninguna opción de que se abstuviera otro grupo político y una vez que ví que las posiciones eran un tanto monolíticas, la conclusión era bien sencilla o repites elecciones o buscas una fórmula razonable para un gobierno estable».
Sin opciones de un gobierno en solitario
Las palabras de Juanma Moreno reflejan que el PP asumió en apenas un mes de negociación y tras observar la situación de otras comunidades autónomas que no había opción de gobernar en solitario pese a los 53 diputados obtenidos el 17 de mayo y que la única posibilidad para cerrar un acuerdo era firmar el mismo contenido suscrito por el PP en comunidades como Extremadura o Castilla y León. Aunque en el caso andaluz haya puntos, especialmente los vinculados con la inmigración o las políticas de lucha contra el cambio climático, que habían sido duramente criticados durante la precampaña y la campaña electoral. Moreno llegó, de hecho, a tachar de «eslogan vacío» la prioridad nacional que ahora ha suscrito.
Tal y como hizo tras la firma del acuerdo, Juanma Moreno justificó la inclusión de este concepto en un extenso apartado dedicado a la gestión de la inmigración. «Lo único que se aplica es un arraigo que ya existía en la administración autonómica, por ejemplo en dependencia que es uno de los servicios que prestamos. ¿Dónde se puede pedir que se eleve? Pues por ejemplo en vivienda», argumentó. No obstante, la prioridad nacional está incluida en el apartado de la negociación de inmigración que también recoge el rechazo a acoger menores inmigrantes no acompañados o el recorte de subvenciones a ONG que colaboren con la «inmigración ilegal».
Sí consiguió Juanma Moreno durante la negociación proteger en el reparto de competencias carteras especialmente sensibles para la aplicación de los acuerdos y donde pudiera haber un mayor choque entre PP y Vox. Así, el PP rechazó que la formación de Santiago Abascal pudiera gestionar Agricultura o Políticas Sociales y finalmente acabó configurando para Manuel Gavira una vicepresidencia con las mismas competencias que tuvo Juan Marín (CS) en el anterior gobierno de coalición.
Los equipos de negociación de PP y Vox. / EP
Sin injerencias de Génova
Con la firma de este acuerdo, Juanma Moreno da por zanjada la excepción andaluza que ha incorporado como eje principal de su relato durante los últimos años. El Gobierno andaluz se basa en los mismos principios y compromisos que los de Extremadura, Aragón o Castilla y León. El PP andaluz además elimina cualquier diferenciación en su estrategia respecto a la dirección de Génova y a la apuesta por un gobierno de coalición con Santiago Abascal si suman los votos suficientes tras las próximas elecciones generales.
Moreno incidió en este sentido en que la negociación ha sido autónoma, sin injerencias, y por decisión exclusiva de la dirección regional. «Hemos tenido absoluta libertad en la negociación. No ha participado la dirección de Génova ni ha habido injerencias. Hemos buscado el interés general para Andalucía y lo mejor para nuestro partido», resumió el presidente andaluz quien vio el pasado jueves como Alberto Núñez Feijóo anunciara públicamente el acuerdo político en la comunidad autónoma horas antes de que se diera por cerrado.
Satisfacción en Vox
Vox, por su parte, reitera sus mensajes de satisfacción por un acuerdo alcanzado en Andalucía, convertida durante los últimos cuatro años en el gran bastión del PP con una amplia mayoría absoluta de 58 diputados. «Es un acuerdo pensando en España y en los españoles. Es detallado, cuantificado y serio y como sólo Vox sabe hacer las cosas: pensando en España y en los españoles«, apuntó el vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga.
Fuente: El Correo de Andalucía
















