España jugará su primer partido sin red. El primer cruce de las eliminatorias del Mundial, los dieciseisavos. El famoso ‘mata-mata’ brasileño, como se le llama en Sudamérica. O ganas o a casa. Y su primer rival será una selección con más relevancia táctica que palmarés: Austria.
Del Wunderteam al ‘gegenpressing’
Los austriacos pasan por ser un referente táctico en dos etapas muy significadas de su historia para el fútbol moderno. La primera con el denominado «Wunderteam», (el equipo maravilla) que dirigió entre 1931 y 1934 Hugo Meisl y lideró Matthias Sindelar, «el Mozart del fútbol», con su fútbol combinativo que deslumbró en los años 30. Hoy, casi un siglo más tarde, los austriacos han sido pioneros en la implantación del ‘gegenpressing’, un modelo cuyo padre intelectual es su seleccionador, Ralf Rangnick. Propuesto que ha creado escuela con ilustres discípulos como Jurgen Klopp, Thomas Tuchel o Julian Nagelsmann. Un estilo que se caracteriza por la presión alta, los ataques verticales y un ritmo intenso que asfixia a los rivales.
Y esto último no es una buena noticia para los de Luis de la Fuente, que si algo han evidenciado durante sus partidos de grupo es que los españoles no llegan en el mejor momento físico. La España que ganó la Eurocopa podía pasar por ser el «Wunderteam» por su capacidad asociativa o desplegar ese ‘gegenpressing’ tan vertical con Lamine y Nico Williams en los extremos. Sin embargo, el mediocampo español llega lento y espeso al encuentro y las bandas españoles no están afiladas todavía.
Rodri y Pedri siguen discerniendo el fútbol que pide cada momento del partido con brillantez, pero con una lentitud que dinamita la fluidez del juego español. De la Fuente no ha apostado por hacer cambios estructurales, más allá de desdecirse del planteamiento sin extremos del primer día ante Cabo Verde. Así que se espera que se limite a matizar el once con la entrada de un Dani Olmo que pese a sus apariciones intermitentes es el jugador que más soluciones aporta en el medio. Oyarzabal ocupará el frente de ataque descolgándose cuando sea necesario y en las bandas el goleador ante Uruguay, Baena, y Lamine tratarán de elevar sus prestaciones en los extremos.
Tres centrales y juego vertical
Rangnick alineará una defensa con tres centrales liderada por el madridista Alaba y laterales largos, con Posch y el incansable Laimer en los carriles. Los rostros más reconocibles de mediocampo hacia arriba son el jugador del Dortmund Sabitzer y la del ariete Arnautovic, el ‘enfant terrible’ del fútbol austriaco que a sus 37 años siendo sumando goles a su cuenta con la camiseta de ‘Das Team’. El delantero, que ha fichado por el Estrella Roja para cumplir una promesa que le hizo al fallecido Sinisa Mihajlovic, leyenda del equipo de Belgrado, cuando le entrenaba en el Bolonia, ha llevado con sus goles a Austria a un Mundial 28 años después, ya que no pisaba una copa del mundo desde 1998.
Después del empate ante Cabo Verde y de sufrir con la Uruguay de Bielsa, España no se fía de Austria. Un rival con poco que perder y mucho que ganar. «Tenemos nuestras armas y si jugamos con la intensidad y el coraje que nos caracteriza, podemos ponerles en dificultades», ha advertido Sabitzer. Y el madridista Alaba ha repetido un mantra que ha implantado Rangnick en la cabeza de los suyos: «No tenemos que temer a nadie si somos capaces de jugar a nuestro nivel». Para generar más optimismo los austriacos han desempolvado un precedente histórico que les trae buenos recuerdos evocando el «Milagro de Córdoba» de 1978, cuando Austria derrotó (3-2) a Alemania Occidental dando la campanada en un duelo en el que no eran favoritos.














