España no acudió al Mundial de 1938. A causa de la Guerra Civil desatada por los militares en contra de la II República. El campeonato organizado por Italia tampoco se libró de las maniobras políticas. Austria que se clasificó para la fase final, no participó porque el país había sido anexionado a Alemania en muestra inequívoca del deseo expansionista de Adolf Hitler. Los austriacos se habían clasificado para los octavos de final y su ausencia quedó justificada con esta nota: “Pasa al turno siguiente Suecia por no presentación de Austria” lo que no dejó de ser una ironía y una muestra más de las anomalías favorecidas por la FIFA y con el consentimiento de las naciones participantes. El problema de los jugadores austriacos eliminados del campeonato para el que se habían clasificado se resolvió añadiendo a varios de ellos a la selección de Alemania. En España el fútbol celebró sus campeonatos de forma habitual hasta el 18 de julio y sus consecuencias. La última competición oficial disputada en la zona republicana fue la Copa de la España Libre que ganó el Levante en Sarriá, campo del Español, al Valencia. Vencieron los levantinistas, aún no eran ‘granotas’ apodo que aportó el Gimnástico con la fusión. El triunfo fue por 1-0 y en ello tuvo que ver la frase histórica de los graueros cuando decían: «Agustinet bombetja» Agustín Dolz fue jugador auténticamente mítico de blanquiazul y azulgrana en Vallejo. En la final sucedió que Agustinet bombeó como hacía y Nieto remató y batió a Antolí guardameta valencianista.
El equipo campeón al que se le reconoció el título en Las Cortes, pero todavía no lo ha hecho la Federación de manera formal, jugó con Valero; Olivares, Calpe; Dolz, Calero, Rubio; Puig II, Nieto, Gaspar Rubio, Martínez y Fraison. Los merengues fueron Antolí; Alepuz, Juan Ramón; Bertolí, Iturraspe, Arin; Domenech, Goiburu, Vilanova, Amadeo y Richart El enfrentamiento fue tal que Juan Ramón y Martínez se pelearon y fueron expulsados.
Los clubes de futbol en la zona nacional fueron liderados por militares y en la republicana tomaron el mando sindicatos y profesionales de la entidad. En Madrid se dio la circunstancia de que en 1934, tuvo como primer presidente por votación a Rafael Sánchez Guerra, que entre otras cosas, garantizó que para siempre el presidente sería elegido por los socios. Sánchez Guerra fue un dirigente muy singular porque su vida fue un tanto novelesca. Estuvo hasta el último día de la guerra al lado de don Julián Besteiro en el último mando legítimo de la República. Después, por medio de amigas, salió de España. Vivió con su familia en Francia y cuando murió su esposa y se independizaron sus hijos tomó la decisión de ser monje dominico. Lo hizo en el convento de Pamplona. Santiago Bernabéu, que para ciertas cosas era muy detallista, con Ramón Nebot siempre trataba de hablar valenciano dado que su padre era de Ontinyent, llevó al equipo entero, con motivo del partido con Osasuna, a visitar al monje.
El Madrid que perdió lo de Real tuvo un presidente comunista durante el conflicto bélico. Antonio Ortega Gutiérrez se hizo con el mando de la entidad en la que permanecieron varios empleados importantes como el secretario general Pablo Hernández Coronado, quien nunca tuvo buenas relaciones con Bernabéu. Hernández Coronado con Ortega de presidente, este compaginó esta tarea con sus cargos militares era coronel de Carabineros, organizó festivales atléticos, partidos de fútbol y toda clase de eventos deportivos para mantener la entidad en orden. Ortega que fue confundido en ocasiones con otro personaje de idéntico apellido. Tuve que recurrir a Santiago Carrillo, para que por medio de una foto del palco del estadio en la que esté él, me identificara al auténtico Ortega. Este, al, acabar la guerra, fe uno de los militares que no pudo embarcar para América. Pasó del ‘Campo de los Almendros’, obra de Max Aub, al castillo de Santa Bárbara de Alicante donde fue fusilado. El Real Madrid nunca no ha considerado presidente aunque de sus declaraciones hechas en la prensa del momento lanzó propósitos tan importantes como la de conseguir que el estadio de Chamartín fuera el más importante de España y otro tipo de acciones para llevar al club a lo más alto. Dijo cosas parecidas a Bernabéu, pero en rojo.
El Valencia también fue ocupado por empleados entre los que se contó a Carlos Iturraspe. El presidente, José Rodríguez Tortajada, al término de la guerra fue condenado a prisión y el club hace unos años acabó reconociéndolo como dirigente, lo que no ha hecho el Madrid con Ortega. José Ballester Gozalvo pudo salir de España y con su esposa vivió en París. Hace pocos meses sus restos fueron rescatados por el actual Levante y enterrados en su tierra como mereció.
La selección española
La selección española antes del golpe militar jugó varios partidos y pese a su colección de grandes futbolistas no pudo mejorar su historial. El 24, de enero del 35, batió a Francia con goles de Regueiro e Hilario. En mayo empató a tres tantos con Portugal en Lisboa con dianas de Lágara (2) y Gorostiza. En enero ya del 36, se enfrentó a Austria, en Madrid, y perdió 4-5 con Lángara y Regueiro, doblemente goleadores.
En febrero derrotó a Alemania en Colonia, 1-2 en Barcelona con tanto de Regueiro. En Praga nos venció Checoslovaquia por 1-0 y el último encuentro fue contra Suiza en Berna donde se ganó con tatos de Lángara y Lecue, El último equipo nacional de esta fatídica etapa lo formaron Blasco; Zabalo, Aedo; Zubieta, Muguerza (Vega) Roberto; Vantolrá, Luis Regueiro, Lángara, Lecue y Gorostiza. Cinco años después, 1941, se volvió a participar como selección nacional y el primer enfrentamiento fue con Portugal. En Lisboa se empató a dos goles marcados por Campanal y Escolá. La alineación varió mucho con respecto a las anteriores. Jugaron Pérez (Echevarría); Mieeza, Oceja; Gabilondo, Rovira, Ipiña; Epi, Jorge (Escolá) Campanal, Campos y Gorostiza.
La España nacional no se conformó con estar al margen de las internacionalidades y los dirigentes tomaron la decisión de organizar dos partidos con Portugal. En la prensa de la zona nacional hubo disputas sobre qué jugadores debían ser llamados. Desde Galicia se pidieron unos nombres, desde San Sebastián el prestigioso Erostarbe promovió otros nombres y los andaluces hicieron lo propio. Finalmente, se llegó a un entendimiento para dar gusto a todos.
Antes de que se jugara contra Portugal fueron organizados partidos entre dos presuntas selecciones con colores distintos y de ello se sacaron consecuencias para la formación que había de competir internacionalmente. Este deporte fue fundamental para crear ambiente balsámico. Además de las competiciones organizadas en varias regiones fue creado un equipo con nombre tan rimbombante como Nacional. En el mismo formaron jugadores de distintos clubes. El equipo tuvo éxito entre los nacionales y hasta se pretendió que al acabar el conflicto participara en la Liga. Los futbolistas terminaron volviendo a sus entidades o enrolados en diversos clubes. El Valencia fichó a Botana y a un delantero centro siempre recordado incluso como entrenador; Edmundo Suárez de Trabanco ‘Mundo’..
El exvalencianista Mundo, con la camiseta del Valencia CF / VCF
La selección de los nacionales
La selección de los nacionales perdió en Vigo el 27, de noviembre de 1937, con goles de Pinga y Valadas por los lusos y Gallart por los españoles. La selección la formaron Guillermo Eizaguirrre; Ciriaco, Quincoces; Aranaz, Vega, Ipiña, Epi, Chacho, Vergara, Gallart y Vázquez.
El segundo duelo, en el estadio José Manuel Soares de Lisboa, el 30, de enero del 38 España formó con Guillermo Eizaguirre; Ciriaco, Quincoces; Gemán, Peral, Soladrero; Epi, Vergara, Campanal, Herrerita y Vázquez. Ganó Portugal por 1-0. El ambiente estuvo calentado por las organizaciones juveniles de los partidos políticos de ambos países. Hubo gritos entusiásticos por Salazar y Franco.
La ausencia de España en el Mundial no fue lo más lamentable deportivamente. La Guerra Civil cerró su dramático capítulo con el exilio de jugadores extraordinarios. Fue la generación perdida.
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