Quedan cuatro días para el estreno del Tour 2026 con una contrarreloj en Barcelona de 19,6 kilómetros y es el momento de empezar a preparar la estrategia para seguir la carrera en vivo y en directo. Vayamos por partes y por etapas, centrados exclusivamente en las tres jornadas de las 21 programadas que se disputan en territorio catalán.
¿Cómo desplazarse a la primera etapa del Tour y con cuánto tiempo?
Hay que tener en cuenta que el Tour no es sólo el fugaz paso de los ciclistas; en este caso, ocho corredores por equipo que pasarán a casi 60 kilómetros por hora en buena parte del recorrido. Es decir; verlos o identificarlos es prácticamente misión imposible hasta para los muy puestos en este deporte. Por eso, hay que anticiparse -y mucho- sobre todo si se tiene en cuenta que la presencia de público en la primera etapa rondará por encima de los 300.000 espectadores (más de tres veces el graderío del Camp Nou en plena ebullición).
Que a nadie se le ocurra coger el coche. Estará cerrado y vallado todo el recorrido -se han contratado vallas en toda España- y será imposible acercarse a las calles cercanas si no se hace a pie. Será complicado hasta acudir en bicicleta o patinete. Como la mayoría del transporte público terrestre (autobuses y tranvías) estará anulado o modificado, sin duda, el metro es el mejor medio para moverse.
Si se tiene en cuenta de que por la mañana se cerrará ya el circuito para que puedan entrenar los equipos y que la caravana publicitaria (otro aliciente que tiene previsto repartir cada día miles de regalos) lo mejor es comenzar a acercarse al circuito a primera hora de la mañana. A partir de las 14 horas será imposible encontrar un hueco. No es descartable que algunas personas, sobre todo visitantes extranjeros, duerman en la zona de Montjuïc para conseguir un lugar privilegiado en los últimos kilómetros.
Cientos de coches preceden el paso de los ciclistas del Tour. / ASO
¿Dónde colocarse?
La experiencia vivida en 35 Tours anteriores indica que lo mejor es buscar una esquina en alguna de las curvas urbanas al inicio del circuito (cruces de las calles Llull con Pla o Cantabria con Guipúscoa). En las curvas, los ciclistas frenan y se les puede ver mejor y también pasa más lenta la caravana publicitaria por lo que es más fácil conseguir obsequios. Hay que evitar las zonas de máxima afluencia turística porque estará todo ‘petado’ y es recomendable buscar una terraza de algún bar -mejor inspeccionar antes el recorrido- para así tener asegurada comida, bebida y aseo, que son muchas horas. Pero consuman, por supuesto.
¿Qué llevar encima y qué dejar en casa?
No vayan con animales domésticos. Los perros no saben de ciclismo y les da igual que se repartan regalos. Sufren con el calor, se ponen nerviosos y si se escapan pueden organizar un estropicio de consideración. Los niños muy pequeños (léase bebés) tampoco disfrutan de la espera; en cambio, a partir de 6 o 7 años, pueden vivir una experiencia inolvidable. En Francia, desde hace unos pocos Tours, los chavales acuden con cajas de cartón donde dibujan una diana, y como lo saben los caravanistas que reparten los obsequios, allí los lanzan con lo que es fácil regresar a casa con un botín de recuerdos. Vigilen a los niños y ni se les ocurra cruzar la calzada. En la segunda y tercera etapa no habrá vallas en la carretera y pasan cientos de coches acreditados antes que los corredores. Estos vehículos no van muy rápidos y llevan las luces encendidas, pero si se cruza un niño o cualquier adulto puede haber un accidente. Vayan con precaución.
Cojan gorras para protegerse del calor y lleven agua encima en una pequeña mochila, aunque se apueste por sentarse en una terraza. No se vuelvan locos tratando de hacer ‘selfies’. Es mejor disfrutar del momento. Asegúrense de llevar el móvil cargado y no abusen de las pantallas que serán muchas horas y el espectáculo estará en la carretera.

Una imagen de Montjuïc, por donde pasarán la primera y segunda etapa. / ASO
¿Qué hacer y no hacer en las dos etapas en línea?
El consejo es similar para el domingo (Tarragona-Barcelona) y el lunes (Granollers-Les Angles cruzando la frontera por Puigcerdà). Si por desgracia se cae un ciclista o varios en el lugar escogido es mejor no intervenir. Las asistencias llegan en segundos y saben lo que tienen que hacer. No toquen a los ciclistas ni en las zonas de ascenso más lentas, no traten de correr a su lado y por mucho calor que hagan no les arrojen agua. Ellos saben hidratarse y mojarlos todavía los puede molestar más. Chillen todo lo que quieran. Un grito en la caravana publicitaria puede ir acompañado de un regalo. Pero, por favor, no crucen cuando pasen estos vehículos ni traten de correr hacia los vehículos. Los caravanistas lanzan los regalos al suelo para evitar accidentes y no suelten las manos de los niños.
El tren también es aconsejable para acercarse a las localidades de paso. La carretera se cerrará desde primera hora de la mañana y será complicado llegar en coche a no ser que se apueste por dormir el día anterior en la cuneta, en el vehículo o en tiendas de campaña.
La apuesta por la tercera etapa
Para aquellos que no trabajen o puedan pedir fiesta la tercera etapa será, sin duda, la mejor para ver el paso del Tour. Al caer en lunes habrá menos gente. Téngase en cuenta que buena parte de la segunda etapa transita al lado de las playas con lo que bañistas y aficionados al Tour deberán convivir. Una buena alternativa es dormir la noche del domingo en alguna localidad por la que transita la prueba. Este periodista ha podido comprobar que todavía quedan lugares para dormir (del sábado al domingo, en la costa, es imposible a precio asequible) por menos de 100 euros la noche. Se podrá llegar el domingo tranquilamente en coche, cenar en plan romántico o familiar y disfrutar del paso del Tour sin agobios, aunque también habrá mucha gente, sobre todo, acercándose a la frontera francesa.
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