Qué hacer y qué no hacer si te denuncian falsamente por un delito sexual, según un abogado especializado

Los delitos sexuales no dejan de aparecer en los medios, y cada caso termina de forma muy distinta según lo que la prueba permite acreditar. La denunciante de Theo Hernández fue condenada a seis meses de prisión por denuncia falsa, después de reconocer que la relación había sido consentida. En la causa contra Íñigo Errejón la fiscalía ha solicitado el sobreseimiento y archivo de las actuaciones por no encontrar indicios de delito. Dani Alves, en cambio, fue condenado en primera instancia, en un procedimiento que generó un intenso debate sobre el peso de los juicios paralelos. Y la investigación contra Beret, iniciada hace pocas semanas, continúa abierta, con medidas cautelares ya impuestas mientras se determinan los hechos.

Cuatro desenlaces distintos que tienen algo en común: en todos ellos, lo que ocurrió en las primeras horas del procedimiento, lo que se dijo, lo que se hizo o se dejó de hacer, condicionó buena parte de lo que vino después. Eduardo Simó, abogado penalista al frente de SIMÓ Abogados Penalistas, lo resume con una frase que conviene recordar: «El peor error ante una denuncia falsa no es callarte, es hablar de más.»

Y es precisamente eso lo que ocurre con más frecuencia de la que se imagina. Una persona que se siente injustamente acusada tiende a reaccionar por instinto: quiere explicarse, aclarar, defenderse de inmediato. Casi siempre es el camino equivocado.

El error que parece inofensivo y no lo es

El primero de la lista es también el más frecuente: contactar con la denunciante para intentar aclarar lo ocurrido. Un mensaje de WhatsApp, una llamada o un audio enviado con la mejor intención puede interpretarse como presión o intento de influir en su versión. Si además existe una orden de alejamiento, la situación se agrava todavía más, porque se abre un segundo frente penal completamente independiente del primero.

El segundo error va en una dirección parecida pero con consecuencias distintas: borrar conversaciones, fotos o audios. Mucha gente lo hace por vergüenza o miedo a que ciertos mensajes se malinterpreten. El problema es que esos mismos mensajes suelen ser la prueba más valiosa para acreditar el contexto de la relación o las contradicciones de la denuncia. Lo que conviene hacer es exactamente lo contrario: conservarlo todo, conversaciones completas y no capturas sueltas, junto con datos de testigos y cualquier elemento que ayude a reconstruir lo ocurrido.

Declarar sin abogado y justificar el consentimiento por impulso

El tercer error es declarar sin un abogado penalista que haya revisado antes el caso. Una declaración policial no es una charla informal. Cada frase puede ser analizada después por la acusación, y una mala respuesta dada bajo presión puede perseguir al investigado durante todo el procedimiento.

El cuarto tiene que ver con el consentimiento, que en estos delitos es el eje central de cualquier defensa. No puede justificarse con frases simples como «habíamos quedado» o «teníamos confianza». Hay que analizarlo dentro del contexto completo: qué ocurrió antes, durante y después, qué dicen los mensajes, si hubo testigos. Una explicación mal ordenada puede sonar contradictoria incluso cuando el investigado tiene argumentos sólidos que defender.

Lo que ocurre después también puede jugar en contra

Hay otro bloque de errores que se cometen más adelante, cuando el procedimiento ya está en marcha. Publicar en redes sociales para defender la propia imagen puede acabar incorporado al expediente y generar nuevos problemas legales. Incumplir una orden de alejamiento, aunque sea la otra parte quien busque el contacto, abre un frente penal nuevo. Y no tomar en serio amenazas con publicar imágenes íntimas o exigencias de dinero vinculadas a la denuncia puede privar a la defensa de información clave sobre la motivación real de la acusación.

El último y quizás más decisivo: no preparar la estrategia desde el primer día. La defensa en estos casos no empieza en el juicio. Empieza en la primera llamada, en la citación policial, en el momento mismo en que la persona sabe que puede ser denunciada.

El análisis completo de los ocho errores, con el detalle de cada uno, está disponible en el artículo de SIMÓ Abogados Penalistas sobre los errores a evitar ante denuncias falsas por delito sexual. Eduardo Simó y su equipo son hoy una de las referencias en España en defensa ante acusaciones por delitos sexuales, con casos resueltos en circunstancias que partían en una posición muy desfavorable para el investigado.

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