Jannik Sinner tuvo que sufrir mucho más de lo esperado para superar su estreno en Wimbledon. El vigente campeón, encargado de abrir la competición en la Pista Central, necesitó cinco sets y más de tres horas y media de batalla para derrotar al serbio Miomir Kecmanovic por 4-6, 6-3, 6-7(6), 6-2 y 6-3.
El debut del número uno del mundo estuvo marcado por los sobresaltos. No solo por la resistencia de su rival, sino también por varios problemas físicos que hicieron saltar las alarmas durante el encuentro.
Uno de los momentos más preocupantes llegó cuando Sinner sufrió una aparatosa caída tras resbalar sobre la hierba. El italiano quedó completamente doblado durante unos instantes y el gesto hizo temer una lesión importante en la zona de la cadera. Por fortuna, pudo continuar sin aparentes consecuencias graves.
Poco después, el campeón también tuvo que lidiar con una llamativa herida en el pie que terminó manchando de sangre su zapatilla durante buena parte del partido.
A pesar de los contratiempos, Sinner mostró una versión mucho más sólida mentalmente que la exhibida semanas atrás en Roland Garros, donde protagonizó una de las derrotas más sorprendentes de la temporada ante Juan Manuel Cerúndolo. En aquella ocasión llegó a dominar por dos sets y 5-1 antes de acabar cediendo el encuentro.
Esta vez, el italiano no dejó escapar la oportunidad. Tras verse por detrás en dos ocasiones en el marcador, encontró refugio en un servicio extraordinario que le permitió mantenerse con vida en los momentos más delicados.
Sinner durante su estreno en Wimbledon / EFE
Los números reflejan la importancia de ese golpe. Sinner conectó 31 saques directos durante las 3 horas y 29 minutos que duró el encuentro, una cifra decisiva para acabar doblegando la resistencia de Kecmanovic.
Además, la victoria tuvo un significado especial desde el punto de vista estadístico. Con este triunfo, el italiano alcanzó las 94 victorias en torneos de Grand Slam, igualando el registro de Nicola Pietrangeli como el tenista italiano con más partidos ganados en los grandes escenarios del tenis.
No fue el estreno soñado para el vigente campeón, pero sí una demostración de carácter. Entre la presión del debut, la resistencia de Kecmanovic, la sangre, la caída y los fantasmas recientes de París, Sinner logró sobrevivir a una jornada repleta de obstáculos para seguir defendiendo su corona en Wimbledon.
Fuente: Sport















