El alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés, ha presentado este lunes el anteproyecto de reconversión de la antigua prisión en una residencia profesional pública de 139 viviendas y espacios comunes, una actuación que permitirá transformar un inmueble municipal en desuso desde hace más de 25 años en alojamiento temporal de profesionales que desarrollan su actividad en la ciudad.
Según ha recordado el primer regidor de Cort en rueda prensa, la presentación llega semanas después de que el Ajuntament completara la recuperación posesoria del edificio, tras ejecutar el pasado 11 de junio el desalojo del inmueble, avalado por mandato judicial, y acometer el cierre y tapiado de los accesos, la limpieza y la adecuación del recinto para evitar nuevas ocupaciones.
Paralelamente, la Junta de Govern del pasado 17 de junio aprobó inicialmente el anteproyecto, así como iniciar la contratación de la redacción del proyecto básico y de ejecución de las obras, avanzando con rapidez en una iniciativa que combina la recuperación del patrimonio municipal y la generación de nueva oferta residencial en Palma.
“La cuestión de la vivienda también incide directamente en la capacidad de las ciudades para atraer y retener talento, y garantizar la prestación de servicios esenciales», ha resaltado el alcalde, remarcando que, por tanto, esta residencia profesional «da respuesta a una necesidad real, ofreciendo una solución habitacional adaptada a quienes contribuyen cada día al progreso y desarrollo de Palma».
Detalles del anteproyecto
El anteproyecto plantea una transformación del antiguo centro penitenciario para adaptarlo a su nuevo uso residencial. En este sentido, se prevé la demolición de las edificaciones anexas, del muro perimetral y de las torres de vigilancia, conservando la estructura panóptica de la edificación y bajo la premisa de un aprovechamiento constructivo máximo.
El edificio contará con tres plantas y una superficie construida de 8.081 metros cuadrados, distribuidos entre planta baja, primera y segunda planta.
La actuación incorporará también más de 5.000 metros cuadrados de zonas verdes, entre patios ajardinados, el espacio de transición en el antiguo foso perimetral y un solárium ajardinado situado en la cubierta del edificio.
Por otra parte, el anteproyecto prevé un total de 139 unidades residenciales diseñadas para adaptarse a diferentes necesidades de alojamiento temporal, tanto para estancias de corta duración como para profesionales que desarrollen proyectos de varios meses en Palma.
En concreto, se habilitarán 50 unidades destinadas a estancias cortas. De ellas, 45 serán individuales, con superficies comprendidas entre 16 y 22 metros cuadrados, concebidas principalmente para un ocupante —aunque con capacidad para dos personas— y equipadas con zona de descanso, espacio de almacenamiento, baño completo y área de trabajo integrada.
A estas se sumarán cinco unidades dobles, de entre 25 y 30 metros cuadrados, pensadas para alojar a dos personas durante periodos breves y dotadas igualmente de zona de descanso, almacenamiento, baño completo y espacio de trabajo.
La residencia contará también con 89 unidades para estancias de larga duración. De ellas, 59 serán apartamentos de entre 20 y 30 metros cuadrados, equipados con cocina completa, espacio de estar y dormitorio, baño completo, vestidor y almacenaje, así como área de trabajo y comedor.
Asimismo, se proyectan 26 unidades de mayor tamaño, con superficies de 30 a 35 metros cuadrados, que incorporarán cocina, comedor integrado, zona de estar con espacio de descanso susceptible de independizarse, baño completo, vestidor y área de trabajo.
Finalmente, el complejo dispondrá de cuatro viviendas familiares de más de 40 metros cuadrados. Estas unidades contarán con dos dormitorios independientes, salón-comedor, cocina, baño completo, lavandería propia y amplios espacios de almacenamiento.
Otro de los aspectos más destacados del proyecto es la cartera de servicios complementarios prevista. La futura residencia dispondrá, en este sentido, de gimnasio, lavanderías distribuidas por el edificio, consigna para equipajes, comedor, cafetería-restaurante, espacios office para preparar comidas, salas polivalentes para reuniones y actividades, piscina, zonas de trabajo, jardines, solárium, aparcamiento para bicicletas y espacios de convivencia.
Asimismo, el complejo contará con todas las infraestructuras necesarias para garantizar su funcionamiento, incluyendo dependencias administrativas, almacenes, lavandería central, salas de personal, espacios de mantenimiento y cuartos de limpieza.
Por otra parte, el diseño incorpora criterios de sostenibilidad mediante soluciones destinadas a reducir el efecto isla de calor, minimizar el impacto acústico y atmosférico, favorecer la reutilización de recursos y potenciar el uso de energías renovables.
Igualmente, la accesibilidad constituye uno de los ejes fundamentales de la actuación, con nuevos ascensores accesibles, recorridos completamente adaptados y una reorganización de los espacios para garantizar la movilidad de cualquier usuario.
En definitiva, “lo que durante más de dos décadas ha sido un espacio en desuso y degradado se convertirá ahora en apartamentos, zonas de convivencia, jardines y espacios destinados al servicio público”, ha señalado el alcalde, quien ha destacado que “cuando existe voluntad política, es posible encontrar nuevas soluciones a los grandes retos de nuestra ciudad”.
“La recuperación de la antigua prisión era una obligación, y su transformación en una residencia profesional es una oportunidad para generar vivienda, recuperar patrimonio, atraer talento y mejorar la prestación de servicios”, ha concluido Martínez Llabrés.













