«Satisfecho con la sentencia«. Esto dijo Víctor de Aldama cuando salió del Tribunal Supremo, culpable de haber cometido cuatro delitos enmarcados en el caso Mascarillas: organización criminal, cohecho continuado y otros dos de cohecho simple. Le han caído cuatro años y medio de cárcel, pero ninguna de las condenas supera los dos años por separado. Eso, y que tiró de la manta todo lo que le pidió el juez y más —porque no consiguió demostrar nada de lo que dijo sobre Pedro Sánchez—, le permitirá no entrar en prisión. La moraleja de esta historia es mejor no explicársela a los niños. Ya se enterarán cómo funciona el mundo más adelante.
Víctor Gonzalo de Aldama Delgado (Madrid, 1978) suena algo aristocrático, tal vez por eso consiguió estafar a algún que otro empresario tras presentarse como nieto del marqués de Aldama. Otrora cónsul honorario de Georgia, no me pregunten por qué, también fue dueño del Zamora Club de Fútbol. El hombre de las mil caras.
Su vida se puso aún más interesante cuando su hermano Rubén comenzó a hacer de escolta del exministro José Luis Ábalos, también exsecretario de Organización del PSOE. El Torrente que nadie quiso nunca ver convertido en realidad. Aldama olió el dinero y pronto ya estaban haciendo buenas migas.
A las vidas de los tristes mortales que se pasan el día trabajando para pagar el alquiler llegó Aldama con los casos Hidrocarburos y Mascarillas. El primero trata del presunto fraude masivo de IVA en el sector de los carburantes. El no marqués fue detenido en octubre de 2024 por esta causa y llegó a ingresar en prisión preventiva, aunque luego obtuvo la libertad provisional tras declarar, adivinen, sobre el segundo caso de corrupción que nos atañe. La trama de las Mascarillas se refiere a adjudicaciones públicas y comisiones durante la pandemia y supone la primera condena de José Luis Ábalos y Koldo García: 24 años y 19 años de prisión, respectivamente. El «nexo corruptor» (según la UCO de la Guardia Civil) no pisará la cárcel, pero eso no es lo que más duele: queda absuelto del delito de aprovechamiento de información privilegiada y no tendrá que abonar una multa de 3.713.981 euros. Este dinero corresponde al beneficio generado por Aldama al conseguir los contratos de mascarillas adjudicados por Puertos del Estado y ADIF.
Antes de que se iniciara el juicio, el comisionista protagonizó uno de los momentos más esperpénticos del periodismo de investigación presentándose en la rueda de prensa de Leire Díez, «ni fontanera ni cobarde», según aseguró ella misma. Le reventó el acto a la señora justo cuando iba a negar estar implicada en todo lo que se le atribuye en el caso Cloacas. Se trata de una presunta trama de obtención de información reservada, tráfico de influencias y actuaciones destinadas a influir en procedimientos judiciales relacionados con el PSOE y miembros del Gobierno. «Leire Díez es una sinvergüenza y se está riendo de todo el mundo. No te crees ni tú lo que acabas de decir», le gritó. Ya llevamos tres tramas, un club de fútbol y un consulado. Poco le faltaba para convertirse en asiduo del programa Horizonte, de Iker Jiménez.
Además de satisfecho con la sentencia del caso Mascarillas, Aldama aprovechó también cuando salía del Supremo para aconsejar «a los que vengan detrás» que canten, como hizo él, que merece la pena. Y tanto. Insisto en no sacar conclusiones si hay menores delante. Cuanto más mayores nos vamos haciendo, más complicada resulta la educación en valores. A un niño se le puede salvar, pero con los chavales más mayores esta cuestión se torna más compleja.
Lo digo porque hay que estar muy perdido para tener como ídolo a un personaje como Aldama. Es difícil de explicar que una conocida discoteca de Madrid se paralizara, bajando la música incluso, cuando quien se lucró ilegalmente con las mascarillas entró por la puerta, tal y como han contado varios testigos. Ganó millones mientras la gente moría por miles, pero ‘hazte una foto conmigo’.
Pero es que también se ha visto a este individuo acudir, con toda su cara de cemento armado, a una manifestación contra la corrupción con Daniel Esteve, líder de Desokupa, haciendo de escolta.
El mismo día que se conocieron las condenas del caso Mascarillas, tras ofrecer consejos para delincuentes, Aldama acudió al programa de Iker Jiménez para narrar el momento en el que escuchó la sentencia. «Se me pasó por la cabeza mi hija», dijo a lágrima viva. Aviso: o paramos esto o un día nos lo encontraremos saltando del helicóptero en Supervivientes.















