Dembélé sella el liderato ante una Noruega que tiró la toalla antes del partido

Francia es, vista la fase de grupos del Mundial, el claro favorito a ganar el Mundial. Si los galos conquistan esta Copa del mundo, se podrá decir categóricamente que será el primer Mundial ganado por África. La exuberancia física de esta Francia entierra las raíces de su explosividad y su fortaleza en lo más profundo del continente negro. En ningún sitio se ha maridado mejor el discernimiento táctico de la vieja Europa con el poderío físico africano que en Clairefontaine. España está construyendo su identidad futbolística sobre hijos de la globalidad como Lamine o Nico y otros como Inglaterra o Brasil no esconden ese latido tribal que dispara la prestación de su fútbol. Sin embargo, nadie ha alcanzado la excelencia de Francia a la hora de optimizar esa exuberancia.

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