El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha redoblado el ‘y tú más’ frente al PP no solo relatando los casos e investigaciones en su contra, sino acusando a su presidente de “tolerar” y hasta “beneficiarse” de la corrupción. Durante el turno de réplica en el debate del Congreso sobre los casos judiciales que cercan al PSOE y después de que Feijóo volviese a pedir su dimisión, el jefe del Ejecutivo ha optado por la réplica bumerán: “Usted es el pasado y el futuro de la corrupción” dijo para concluir que “no es el fin de la corrupción, es el regreso”.
A la ofensiva y remontándose a la foto de Feijóo con el narcotraficante Marcial Dorado, su campaña “para erosionar” a las candidaturas rivales en la primera campaña a la que se presentó a las elecciones a la Xunta de Galicia o las investigaciones a miembros de su gobierno autonómico.
“Usted no juega limpio, nunca ha jugado limpio en su actividad política”, le replicó a un impasible líder de la oposición en su escaño, aun mostrando en ocasiones su sorpresa por lo que estaba escuchando y algunas sonrisas irónicas.
Sánchez puso especialmente el foco en la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la investigación a su pareja, Alberto González Amador. Primero, porque tras cuestionar su predecesor, Pablo Casado, las comisiones en mascarillas del hermano de la presidenta madrileña, habría llegado a la presidencia porque “asumía que usted no podrían en cuestión esos casos de corrupción”. Segundo, por no pedir responsabilidades por las actividades de González Amador. “Hostigan a mi mujer por llevarse cero euros de su trabajo y protegen a quienes se llevan millones”, reprochó.
Un discurso con el que quiso cuestionar que Feijóo no estaría legitimado para erigir la bandera de la regeneración y la lucha contra la corrupción. Le afeó así su “doble vara de medir” y la aplicación de la “ley del embudo”.
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