No tengo que demostrar nada a nadie; estoy al cien por cien

Bambo Diaby (Senegal, 1997) sabe lo que cuesta volver a empezar desde cero. Cuando apenas empezaba a hacerse un nombre en Inglaterra, una sanción de dos años por dopaje le apartó de los terrenos de juego y puso en jaque una carrera en la élite que apenas comenzaba. Él siempre defendió su inocencia y sostuvo que nunca había tomado nada de forma voluntaria. Mientras esperaba una nueva oportunidad, trabajó en un concesionario de coches y pagó de su bolsillo los entrenamientos que le mantuvieron preparado para el día que el fútbol volviera a llamar a su puerta. Hoy, aquel central que se negó a tirar la toalla afronta una nueva temporada en Primera con el Elche y con una certeza que resume perfectamente su carácter: no tiene nada que demostrar, pero sí mucho que dar.

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