Bizum Pay se topa con la idiosincrasia del consumidor español. Al menos por ahora. Y además también encuentra una barrera adicional: muchos establecimientos, tanto grandes como pequeños, todavía no tienen habilitado el pago con Bizum en sus terminales, haciendo todavía más difícil pagar con esta modalidad a los pocos que se han aventurado a ello.
El pasado 18 de mayo se anunciaba el lanzamiento del pago presencial con Bizum, la nueva modalidad con la que la banca española da un paso más en el desarrollo de una infraestructura europea de pagos capaz de competir con las grandes redes internacionales. Después, el 14 de julio, llegaba la aplicación Bizum Pay, disponible para descargar en Android e iOS y pensada para pagar en comercios y grandes superficies. Un mes después, la implantación todavía es desigual y, según fuentes conocedoras del despliegue consultadas por este periódico, “la adopción de Bizum Pay ha sido mínima”.
La paradoja es evidente. Bizum asegura que ya hay más de 1,6 millones de terminales que permiten el pago presencial, más del 85% de la red de terminales bancarios. Pero disponer de un TPV compatible no significa que el consumidor pueda utilizar Bizum Pay en cualquier establecimiento.
Una comprobación realizada por este periódico en supermercados, grandes cadenas, tiendas y bares de Madrid apunta precisamente en esa dirección. En Fnac, atención al cliente explicó que todavía no aceptaban Bizum Pay y que había que esperar “hasta nueva orden o que nos avisen”. En Primark, en su tienda en el centro de la ciudad, que recibe miles de clientes diarios y muchos pagan con tarjeta, la respuesta fue más clara: “No tenemos fecha prevista de implementación todavía”.
En un supermercado DIA, una empleada señaló que el servicio aún no estaba disponible y que presumiblemente recibirían una actualización cuando llegara el momento. En un establecimiento de la cadena de supermercados Lidl visitado por este periódico, la respuesta también fue negativa. En El Corte Inglés, la trabajadora consultada no pudo confirmar si el establecimiento ya admitía el nuevo método y tuvo que consultar la información.
La situación se repitió todos los bares y cafeterías consultados durante el recorrido. Ninguno aceptaba Bizum Pay en el momento de la visita.
Más terminales que uso
El dato de los TPV es uno de los grandes argumentos de Bizum para defender el avance del despliegue. La compañía asegura que ya son más de 1,6 millones los terminales bancarios compatibles con el pago presencial, más del 85% de la red. La cifra, eso sí, no incluye los TPV propios de los grandes comercios, cuyo número Bizum asegura no tener disponible.
Cartel de los métodos de pago digitales aceptados en una cafetería de Madrid. Ni rastro de Bizum Pay. / EL PERIÓDICO
Además, la compañía explica que el comercio no tiene que sustituir el datáfono para incorporar el servicio. Debe solicitar la activación a su banco o proveedor tecnológico y, una vez habilitado, ofrecerlo a sus clientes.
El problema está ahora en saber cuánto de ese despliegue se está traduciendo en operaciones. Bizum todavía no facilita el número de pagos presenciales realizados con Bizum Pay ni el volumen de dinero movilizado desde su lanzamiento. Tampoco ha fijado objetivos concretos de uso: señala que los definirá en los próximos meses.
La compañía sí asegura que la acogida está siendo “notablemente positiva” y que existe “mucha expectación” por el pago presencial. Su prioridad en estos momentos es continuar el despliegue junto a las entidades bancarias para que el servicio llegue a más usuarios y establecimientos.
Por eso, todavía es pronto para hablar de fracaso. Lo que sí deja este primer mes es una diferencia entre la infraestructura disponible y la experiencia que encuentra el consumidor en la calle.
Un consumidor difícil de mover
Bizum Pay se enfrenta además a un mercado en el que los hábitos de pago están muy asentados. El último estudio del Banco de España sobre el uso del efectivo señala que el 57% de los consumidores sigue utilizando el efectivo como principal medio de pago en establecimientos físicos. La tarjeta ocupa el segundo lugar, con un 27%, mientras que los dispositivos móviles alcanzan el 15%.
La tendencia favorece a estos últimos: el uso del móvil como principal medio de pago físico pasó del 11% al 15% en un año. Sin embargo, para Bizum Pay hay una dificultad evidente: el consumidor que ya paga con tarjeta tiene una alternativa que funciona, mientras que quien continúa utilizando efectivo mantiene un hábito muy asentado.
La nueva cartera permite pagar mediante NFC, acercando el móvil al terminal, pero esta posibilidad ya existe desde hace años con otras soluciones como Apple Pay, Google Pay o las propias aplicaciones bancarias.
La ventaja de Bizum es otra: la marca ya está instalada en los hábitos de millones de españoles. La compañía intenta aprovechar esa confianza para convencer también a quienes todavía no utilizan pagos móviles. Pero necesita que el comercio acompañe.

Cristalera de un bar madileño donde se muestran las posibilidades de pago, y donde no aparece la posibilidad de Bizum Pay. / EL PERIÓDICO
En las fotografías tomadas por este periódico en establecimientos de hostelería se observan terminales con distintivos de Visa, Mastercard, American Express, contactless y otras soluciones de pago, pero no de Bizum. La ausencia del logotipo no permite por sí sola determinar si el comercio acepta o no Bizum Pay, pero las consultas realizadas directamente sí muestran que la disponibilidad todavía no es generalizada.
Y aquí aparece el problema del huevo y la gallina: si hay pocos comercios donde utilizarlo, el cliente tiene menos incentivos para adoptarlo; y si pocos clientes lo demandan, el comercio puede tener menos incentivos para activarlo.
El Bizum que sí funciona
El contraste con el Bizum tradicional no puede ser mayor. En 2025, los más de 30,6 millones de bizumers realizaron 1.237 millones de operaciones, un 13,2% más que un año antes, con un volumen de 67.700 millones de euros.
El crecimiento también se ha trasladado al comercio electrónico: las compras online con Bizum aumentaron un 82,1%, hasta 105,6 millones de operaciones y unos 5.400 millones de euros.
El Banco de España también refleja su penetración entre particulares: el 37% de la población utiliza habitualmente Bizum para estos pagos, y es el método preferido entre los menores de 45 años y las personas con estudios superiores.
Ese es precisamente el reto de Bizum Pay. La compañía ya ha conseguido cambiar el hábito de los españoles para enviar dinero a amigos y familiares. Ahora tiene que lograr que cambien también el método con el que pagan cuando llegan a una caja.
Y ahí la marca no es suficiente. Hace falta que el consumidor quiera utilizarlo y que el comercio esté preparado para aceptarlo.
EL DATO QUE FALTA
Bizum parte de una posición privilegiada, con más de 30 millones de usuarios y más de 1,6 millones de terminales bancarios preparados para el pago presencial. Pero todavía falta la cifra que permitirá medir el verdadero éxito de Bizum Pay: cuántas personas lo utilizan para comprar y cuánto dinero están pagando con él en las tiendas.
Un mes después del lanzamiento de la aplicación, esa incógnita sigue abierta. Mientras tanto, el consumidor que quiera probarlo puede encontrarse todavía con la respuesta que recibió este periódico en Primark: “No tenemos fecha prevista de implementación todavía”.
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