Nadie como Marc Palahí (Lleida, 1983), CEO de la Circular Bioeconomy Alliance (CBA), organización fundada por el rey Carlos III de Inglaterra en 2020 cuando era príncipe de Gales, para explicar la necesidad de seguir transformando los procesos económicos para recuperar, si no mejorar, nuestra relación con la naturaleza.
Palahí, a cuya conferencia asistió el Rey de España, Felipe VI, fue uno de los ponentes estrella del tercer Foro del Mediterráneo, celebrado esta semana en Barcelona. Si el lema del foro ha sido Un mar de compromisos, el eje que han marcado las distintas respuestas a los desafíos actuales puede simplificarse en un verbo: regenerar. Si los últimos 150 años han venido marcados por el peso gravitatorio que ha ejercido la economía extractiva -extraer gas y petróleo-, la tecnología permite seguir virando hacia nuevas fuentes energéticas, siendo la procedente del sol la más importante de ellas. La naturalista y exploradora Céline Cousteau reforzó el mensaje de Palahí, reivindicando una mayor conexión entre la humanidad y la naturaleza. Una conexión que debe ayudar a desconectar y desacelerar en algún momento en medio de un mundo que va demasiado rápido. Menos mirar el móvil y más mirar el mar o pasear entre los bosques (sin auriculares en las orejas, claro).
Esta regeneración no solo empieza por actuar y aliarse mejor con la naturaleza que nos rodea. A lo largo del foro, distintos mensajes también mencionaron la necesidad de recuperar y defender valores políticos, sociales y económicos que han entrado en un periodo de crisis. El filósofo Francesc Torralba apeló al humanismo y a la defensa de la dignidad humana, atacada por el «fetichismo» monetario, el animalismo, el clasismo y la xenofobia que quieren dividir y separar al ser humano, tal como ocurrió en trágicos tiempos pretéritos. La disruptiva revolución tecnológica que vivimos también tuvo su foco. Torralba pidió un necesario equilibrio entre tecnofobia y tecnofilia a la hora de abordar los dilemas de la inteligencia artificial (IA) como instrumento de progreso. Sin embargo, ¿quién debe ponerle los límites a un desarrollo controlado eminentemente por Estados Unidos y China?
¿Qué nos espera de la IA? «Queda mucho por hacer», dijo Jordi Ribas (Manresa, 1969). Su cargo: presidente de Search & IA de Microsoft. Ribas explicó que nunca como ahora había habido tanta incertidumbre para analizar las futuras rentabilidades que pueden dar las multimillonarias inversiones que dedica el gigante tecnológico a la investigación. «Estamos viviendo en una época sin precedentes. Existe mucha incertidumbre con las dinámicas, a veces confusas, que suceden en la industria», señaló.
En una UE tan analista y muy poco ejecutiva, es hora de ir más allá de proclamas grandilocuentes y grandes firmas
Para regenerar y transformar hay que exigir compromisos a nivel tanto global (salvar el Amazonas como ejemplo) como local (salvar la playa equis). A lo largo del foro se alertó en distintas ocasiones sobre las extremas desigualdades que existen entre la orilla norte y sur del Mediterráneo, que suman 22 países. El profesor del IESE Pedro Videla llegó incluso a plantear la creación de un Plan Marshall que sirva para generar riqueza y prosperidad en el sur. Pero ¿hasta qué punto estas ayudas entran en contradicción con la falta de libertades democráticas que sufren sus ciudadanos? ¿Dónde empieza realmente el problema?
En una Unión, la Europea, tan amiga de inventarse pactos, observatorios, comisiones y planes de actuación bajo un paraguas de burocracia y regulación, muy analista y poco ejecutiva, ¿se puede ser optimista? Sí, porque más allá de las proclamas grandilocuentes y las grandes firmas de pactos, la capacidad para empezar a regenerar, transformar, equilibrar y progresar puede empezar a producirse desde el ámbito más cercano y local.
El peso de los cambios empieza en el origen: los barrios y pueblos. Desde favorecer el establecimiento de huertos urbanos hasta la apuesta firme por un transporte público de calidad. Regenerar es sinónimo de rehabilitar cuando se piensa en mejorar el parque de viviendas existente de la costa mediterránea. Y regenerar también afecta a los esfuerzos que realiza la industria cerámica para cambiar el modelo de generación y distribución de energía.
El gran activo del tercer Foro del Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica ha sido su capacidad de plantear soluciones y objetivos para abordar desafíos. Desde lo local, con el apoyo del sector privado y público, desde el consenso y la centralidad, defendiendo las propuestas con datos y hechos. Hay realidades que ya son indiscutibles.
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