70 años de tradición y 210 toneladas de leña para hornear un pan histórico

Cada madrugada a las dos menos diez en punto, José Luis Miño se planta frente a los sacos de harina. Fuera no se escucha nada: ningún vecino pasea por la calle y ningún coche ilumina el asfalto mientras él mide con precisión la mezcla de cereales de sus bollos y recoge la leña de un alpendre que rebosa madera.

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