Presupuestos o elecciones anticipadas. Este es el ultimátum del PNV a Pedro Sánchez, lo que da un margen al Ejecutivo hasta otoño. Hasta que se produzca la votación de totalidad de las cuentas públicas, entre octubre y noviembre según el calendario que maneja Moncloa. Sin embargo, los nacionalistas vascos establecen una condición previa que pasa por cobrarse los compromisos en autogobierno pendientes en la comisión bilateral entre el Estado y Euskadi. Antes del parón estival en agosto, con una reunión entre Pedro Sánchez e Imanol Pradales en Moncloa.
Las prioridades que trasladan desde el Ejecutivo vasco se centran en cerrar la parte más sensible del traspaso de régimen económico de la Seguridad Social (pensiones y Fogasa), la gestión de los puertos de Pasaia y Bilbao y asuntos relacionados con la carpeta migratoria para aumentar las funciones de la Ertzaintza en extranjería o reconocer a Euskadi el estatus de frontera norte. A estos asuntos se suma la materialización de traspasos ya acordados o el despliegue del órgano bilateral aeroportuario. En el orden del día se pretende incluir la reclamación del Gobierno vasco para el traslado temporal del ‘Guernica’ del malagueño Pablo Picasso al museo Guggenheim de Bilbao.
Desde el Ejecutivo central muestran una voluntad genérica de seguir avanzando en el “autogobierno”, sin concretar avances en carpetas pendientes. Frente a ello, en el Ejecutivo vasco avisan que la comisión bilateral, de la que depende sostener las relaciones entre el Gobierno y el PNV, solo se celebrará si se llega con estos asuntos cerrados. Por ello no está todavía agendada una reunión. Pedro Sánchez trataba de cuidar a quienes considera sus “socios prioritarios” y este jueves se refería desde Bruselas, antes de participar en la reunión del Consejo Europeo, a una voluntad “constructiva” de diálogo por parte de los nacionalistas vascos para negociar un potencial acuerdo sobre los Presupuestos. Algo que parece difícil si previamente no se avanza en la comisión bilateral.
Lo que ya se ha garantizado al PNV es que las elecciones generales no coincidirán con las municipales de mayo de 2027. Una prioridad para los nacionalistas vascos, por lo que han rebajado la presión tras descartarse el denominado “superdomingo electoral”. Gesto que luego confirmó públicamente el propio Sánchez.
Sánchez tranquiliza al PNV garantizándole que las elecciones generales no coincidirán con las municipales de mayo de 2027
Su interés, con todo, se sigue centrando en que las generales se celebren antes de las locales y forales. De ahí el ultimátum que lanzó la portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, al presidente del Gobierno en la última sesión de control al Gobierno, para que se convoquen elecciones si decaen los Presupuestos. Tan solo 24 horas después, Sánchez se habría por primera vez a esta posibilidad. “Si se tienen que tomar decisiones, las tomaremos cuando se produzcan estas hipótesis”, explicaba respecto a un adelanto electoral técnico si el Congreso tumbaba las cuentas.
Un giro por el que las elecciones podrían ser en 2027, pero no en julio, como siempre se ha defendido desde el Ejecutivo. Sin los apoyos necesarios, especialmente por la ruptura con Junts y el distanciamiento de Podemos, las cuentas públicas no pasarían la primera prueba de fuego en el Congreso y serían devueltos. Sin embargo, en el Gobierno evitan situarse en este escenario todavía al asegurar que están centrados en la presentación de los Presupuestos, su defensa y las negociaciones para un potencial acuerdo. Este martes se aprobará el cuadro macroeconómico en el Consejo de Ministros y a mediados de julio está previsto hacer lo propio con el techo de gasto y la senda de déficit para aprobar el proyecto de Presupuestos en septiembre.
Catalunya recupera el ritmo de transferencias
En lo que va de legislatura, el PNV ha multiplicado los acuerdos para el traspaso de competencias, en línea con el compromiso de investidura de culminar todos los pendientes que recoge el Estatuto de Gernika. El último paquete se arrancó a finales de marzo, en la que fue ya la cuarta comisión bilateral de la legislatura.
Además de la ratificación del órgano bilateral aeroportuario, Pradales se llevó bajo el brazo otra media docena de acuerdos para crear un marco de cooperación financiera con el ICO para «proyectos de interés económico y social»; financiación para pymes; traspaso de la gestión de subvenciones a la contratación de seguros agrarios combinados; inspección pesquera; seguridad privada y tráfico para traspasar la competencia sobre los centros de reconocimiento médico y reeducación vial.
Euskadi acapara así la mitad de las transferencias a comunidades autónomas durante los últimos tres años. Una docena de un total de 24. Por volumen de traspasos le sigue Catalunya, que tras el parón de la bilateralidad por el ‘procés’ suma un total de cinco ya completamente culminadas. En la última Comisión Mixta de Transferencias celebrada entre la Generalitat catalana y el Estado hace apenas un mes, de forma paralela a la bilateral, se acordó además el refuerzo del traspaso de las competencias en gestión del litoral, la cesión de parte del Edificio Siza, y compromisos para fomentar el catalán en la Administración General del Estado y en el exterior.
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