ganar 43.000 euros al año y tener menos de 55 años

  1. Avalancha de peticiones
  2. Contrato de trabajo
  3. Casa propia
  4. Veinte años de residencia
  5. Grandes fortunas

 

Estas son algunas de las nuevas condiciones que el Gobierno de Fabian Picardo ha establecido, a menos de un mes para que desaparezca físicamente la Verja que une la colonia británica con España.

 

Avalancha de peticiones

Las normas han sido adoptadas en previsión de que la muy favorable situación en que quedará el Peñón a partir del 15 de julio, gracias al acuerdo adoptado entre el Reino Unido y la Comisión Europea con la aquiescencia de España, provoque una avalancha de peticiones de residencia en la colonia, desde la que se podrá acceder sin trabas al espacio Schengen de libre circulación.

Las autoridades llanitas han dado a conocer en las últimas horas unas medidas que endurecen los requisitos para convertirse en residentes en Gibraltar, de forma que sólo puedan conseguirlo quienes sean capaces de generar riqueza y contribuir al sostenimiento de los servicios públicos en la colonia.

Contrato de trabajo

Los futuros residentes deberán disponer de un contrato de trabajo, que les permita percibir, como mínimo, el nivel medio actual de ingresos en Gibraltar, que se sitúa en las 37.500 libras esterlinas al año, o lo que es lo mismo cerca de 435.500 euros, unas cifras que pueden ser revisadas anualmente.

Para evitar fraudes, se establece que los pagadores de esos salarios deberán ser empresas plenamente regularizadas y al corriente de sus obligaciones administrativas, fiscales y laborales, y que, además, puedan demostrar una actividad consolidada en el Peñón.

Casa propia

La idea de la vinculación real con el territorio se refleja, asimismo, en que los aspirantes a residentes deben disponer de casa propia en Gibraltar, lo que excluye a quienes estén en alquileres de corta duración o en estancias turísticas.

Tampoco podrán acceder a la residencia con las nuevas normas, quienes vivan en embarcaciones atracadas en el puerto gibraltareño, algo que hasta ahora era admitido.

En cualquier caso, sólo podrán aspirar a la residencia los menores de 55 años, salvo que las autoridades consideren que la concesión del permiso favorece los intereses estratégicos de Gibraltar.

Veinte años de residencia

Se modifica igualmente el tiempo necesario para poder obtener el estatus de gibraltareño, concretamente duplicando el tiempo mínimo de residencia necesario para poder solicitarlo, que pasa de 10 a 20 años para todas las personas llegadas a la colonia después del 6 de octubre de 2025.

 

Estas normas, junto con otras dadas a conocer por el Ejecutivo de Fabian Picardo, suponen un endurecimiento de la política migratoria de Gibraltar y una voluntad de evitar que los servicios públicos de que dispone la colonia se vean colapsados y que se beneficien de ellos quienes no han contribuido durante un buen periodo de tiempo a la economía local.

No obstante, quienes logren el estatus de residentes, sus cónyuges e hijos, sí que se beneficiarán de la cobertura sanitaria y de becas universitarias, en este caso, tras diez años de cotizar de manera interrumpida.

Grandes fortunas

Un capítulo especial en las nuevas normas para lograr la residencia lo constituyen las grandes fortunas, la llamada “Categoría 2”, después de que, como dijo el ministro de Justicia, Comercio e Industria de Gibraltar, Nigel Feetham, se haya observado un gran interés por lograr ese estatus ante la perspectiva de la entrada en vigor del Tratado UE-Reino Unido.

Siguiendo la línea de endurecimiento de las condiciones para residir en la colonia, el gobierno de Picardo ha decidido elevar los requisitos para las personas físicas con alto patrimonio neto. Y en concreto, si, desde el año 2004, se les exigía que ese patrimonio fuera de dos millones de libras esterlinas (unos 2,3 millones de euros), a partir de ahora se les exigirá disponer de cinco millones de libras (algo más de 5,7 millones de euros).

La “categoría 2” de residentes da acceso a un régimen fiscal especial y está diseñada para personas de alto patrimonio que no tienen intención de trabajar en Gibraltar. Entre sus ventajas figura que tienen un límite máximo en la cantidad de impuestos que pagan en el Peñón. En concreto, tributan sobre sus primeros ingresos (tradicionalmente unas 118.000 libras esterlinas, aunque la cifra ha ido aumentando en los últimos años) y las cantidades que superen ese umbral quedan libre de impuestos.

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