En el sur de China existe una provincia llamada Guangdong (conocida históricamente en español como Cantón), que es la mayor fábrica del mundo. Cada ciudad de su delta industrial tiene asignado un producto: Shenzhen hace móviles y electrónica, Foshan fabrica muebles, Shantou produce juguetes. Y Guangzhou, la capital, es la ciudad de la ropa. El epicentro mundial de las falsificaciones de camisetas de fútbol.
Ni Tailandia ni Turquía (las otras dos potencias de las falsificaciones textiles). Guangdong es el kilómetro cero de la mayor parte de réplicas ilegales que se intervienen en España. La mercancía sale por los puertos de la propia provincia: la terminal de Nansha, en Guangzhou, o Yantian, el gran puerto del este de Shenzhen especializado en rutas hacia Europa.
Las redes criminales que mueven esta mercancía aprendieron hace tiempo a esquivar los puertos españoles, donde los controles se han endurecido considerablemente en los últimos años. De hecho, el inspector de Propiedad Industrial de la Comisaría General de la Policía Judicial, Jorge Vidal, revela que “las autoridades españolas somos un referente en la persecución de este delito. Vienen agentes de otras partes del mundo a observar nuestro método”.
Ruta del norte
La solución de las mafias fue sencilla: dar un rodeo por el norte de Europa. Los contenedores salen de Guangdong y recalan en Bélgica, Países Bajos y Alemania. Los puertos, los esperados: Amberes, ese agujero negro por el que entra la mayor parte de la cocaína que llega a Europa; Rotterdam, un puerto con menos mala prensa pero una problemática similar, o Hamburgo, el gigante portuario alemán. Los tres grandes hubs marítimos de la Europa atlántica.
El enorme volumen de carga que se procesa a diario en dichos puertos, así como la laxitud de las autoridades portuarias en el control (no se escanean ni el 3% de los contenedores que llegan) son factores que facilitan pasar desapercibido entre miles de envíos legítimos. Del mismo modo, los investigadores han identificado en Alemania y Países Bajos a empresas encargadas de la importación del material falsificado desde China. Eso significa que, aunque tienen su sede en China, en Europa ya han construido sus estructuras societarias.
Camiones y furgonetas
Desde esos puertos, o incluso a veces por aeropuerto, la mercancía continúa su periplo a España por tierra. Desde camiones de gran tonelaje a furgonetas de paquetería recogen la mercancía. Cruzan Francia y entran en la península por carretera. Descargan su contenido en grandes naves logísticas situadas en los cinturones industriales de Madrid y Barcelona (como Mollet del Vallés o San Fernando de Henares).
Ahí empieza la fase más invisible de toda la cadena: la distribución capilar. Entre las ubicaciones registradas por la Policía Nacional en la última operación que ha incautado 16 toneladas de ropa, se han encontrado naves industriales, viviendas particulares, mercadillos y puntos vinculados a empresas de mensajería y paquetería.
Influencers promocionan
Gran parte del negocio se canaliza también a través del comercio electrónico. Una furgoneta de reparto, indistinguible de las miles que circulan cada día por cualquier ciudad española, es el último eslabón que lleva la camiseta falsificada hasta el domicilio del comprador. En internet, se multiplican las páginas que ofrecen camisetas a 20 euros. “Hasta influencers se ponen a promover en redes a algunos vendedores chinos”, cuenta Jorge Vidal.
Esta última intervención, una operación conjunta de la Policía Nacional con Interpol, Europol, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO), es el mayor palo a las falsificaciones desde 2023. En diciembre de aquel año, la Policía Nacional desmanteló una trama que presuntamente introdujo 2.000 toneladas de ropa falsificada de fútbol, bolsos de lujo, calzado, relojes y teléfonos en Europa desde 2023, con 73 detenidos y 300.000 artículos incautados.
Desde entonces, estas redes criminales han aguzado el ingenio y han abierto nuevas rutas y sistemas para burlar a las autoridades españolas.
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