Un hombre con el rostro tapado y un cuchillo jamonero en la mano sembró el pánico en la noche de este sábado en un supermercado de Sardina del Sur, en Santa Lucía de Tirajana. La cajera atendía a los clientes que acudían al establecimiento de alimentación para hacer sus compras poco antes del cierre cuando un varón con actitud sospechosa traspasó la puerta. En cuestión de minutos, se dirigió a la empleada y la amenazó con un arma blanca con un único objetivo: hacerse con el dinero de la caja registradora.
El atraco se produjo a las 21.24 horas en el Spar de San Nicolás de Bari, situado en la calle San Isidro, y quedó registrado en las cámaras de seguridad del local. Un varón venía caminando por la calle con una vestimenta peculiar, formada por una sudadera del equipo de baloncesto Chicago Bulls, un gorro en la cabeza y una braga que le tapaba desde el cuello hasta la nariz. La única parte de su rostro que quedaba a la vista eran sus ojos.
El sospechoso entró al supermercado con un cuchillo en una mano y una bolsa de plástico blanca en la otra, en un momento en el que todos los clientes estaban situados al fondo del pasillo. Se dirigió hacia la única trabajadora que había a la entrada, le amenazó con el arma blanca y le exigió que abriese la caja.
La cajera intentó hacer tiempo
La empleada en ese momento metió la mano dentro del habitáculo donde guardaban el dinero y comprobó que una de las dos cajas ya estaba cerrada y no había posibilidad de acceder a la recaudación, a pesar de la insistencia del hombre. «Pues ábreme la otra», le exigió este después de forcejear con el cajón y comprobar que no conseguía abrirlo.
La cajera intentó hacer tiempo y le explicó que no podía abrir el cajón si no generaba una venta, por lo que el ladrón agarró el primer objeto que vio del expositor y se lo lanzó para que lo pasase por el escáner. Sin embargo, según señalan fuentes del negocio, la trabajadora estaba tan nerviosa que no lograba pasar el código de barras y tuvo que teclearlo a mano.
Imágenes de las cámaras de seguridad del momento del atraco. / La Provincia
Cuando finalmente logró abrirla, el investigado la apartó hacia un lado y empezó a sacar tanto los billetes como los tacos de monedas procedentes de las ganancias del establecimiento hasta llenar la bolsa. Por último, arrancó a correr en dirección al centro de salud.
Tras su huida, la empleada dio aviso de lo ocurrido a la Guardia Civil, que activó a varios agentes para intentar dar con el paradero del varón. La responsable del negocio tramitó la correspondiente denuncia y sospecha que la sudadera que llevaba el criminal puede ayudar a localizarlo al no ser una prenda muy común en la zona.
Otros hurtos
La pérdida económica no fue tan grave como cabría esperar debido a que el hombre solo consiguió llevarse la recaudación de la segunda caja, que es la que menos efectivo contenía al incluir solo las ganancias de esa misma tarde.
Se trata del primer robo que se produce en el establecimiento, aunque la cadena también ha sufrido otros golpes en sus locales de la plaza de San Rafael y El Doctoral, ambos en Vecindario. Los más frecuentes, señalan fuentes de la compañía, son los hurtos de mercancía como botellas de aceite y de aguacates, pues algunos clientes aprovechan los momentos en los que hay más gente en las cajas para intentar que no les interrumpan mientras sacan una bolsa y agarran el producto.










