A veces, aunque una persona dedica gran parte de su vida al trabajo, la pensión no sería suficiente para costear los gastos básicos de una persona, como podría ser el caso de la vivienda.
Un gran ejemplo de ello es Juan, jubilado y con casi 80 años, que se ha visto obligado a vivir en su furgoneta. La razón de ello sería que hace unos meses su casero decidió no renovar el contrato de alquiler, por lo que tuvo que abandonar su piso.
Casi 50 años cotizados y una pensión escasa
De esta forma, se vería envuelto en una búsqueda exhaustiva para encontrar vivienda en Cataluña. Aún así, el jubilado admite que lleva dos meses viviendo en su furgoneta, mientras se dedica a buscar un piso con precio asequible.
Uno de los principales problemas sería su pensión, ya que a pesar de trabajar desde muy joven y cotizar un total de 49 años, la prestación no es suficiente para asumir los precios del alquiler.
Según el jubilado, no ha encontrado ningún piso que pueda pagar. En vista de ello, el sindicato le habría ofrecido una vivienda de 32 metros cuadrados, que «está bien, pero me gustaría encontrar uno que yo pudiera asumir, no quiero molestar a nadie».
Una pensión insuficiente para pagar el alquiler
Tras el aumento de los precios del alquiler y la escasez de vivienda asequible, el acceso a esta se ha convertido en un problema para la mayoría, ya sean jóvenes, adultos o pensionistas.
En este caso, Juan lleva tres años inscrito en la lista de espera para acceder a una vivienda de protección oficial, aunque sin suerte. Es por ello que continúa buscando alternativas para compensar su situación actual.
«Después de toda una vida trabajando, nunca pensé que a mi edad tendría que preocuparme por dónde voy a dormir mañana«, admite el pensionista.
«Tengo una pensión de 1.000 euros y no puedo pagar más de 450 euros por un piso«, asegura. Por ello, el principal problema del jubilado sería no poder equilibrar sus ingresos mensuales con los precios medios del alquiler.
Fuente: El Periódico











