El Papa bendice la Torre de Jesucristo, cúspide de la Sagrada Familia, después de una emocionante Misa en el templo que diseñó Gaudí

Hace 100 años, Barcelona vivía los primeros días de junio preparándose para el inminente verano. En las afueras, la gigantesca obra de la Sagrada Familia es supervisada por un Antoni Gaudí que solo sale de su estudio, adyacente a la obra, para ir a la iglesia de San Felipe Neri a su confesión y misa diaria. Tenía 73 años, el templo avanzaba con lentitud y Gaudí sabía perfectamente que no vería nunca su obra acabada. Al menos no desde el punto de vista terrenal. Con algo de ironía, se dice que Gaudí respondía a las preguntas sobre el porqué de la lentitud de las obras, exclamando que: «Mi cliente no tiene prisa». El 7 de junio, el genio catalán era atropellado por un tranvía cuando caminaba hacia la iglesia. Su aspecto desaliñado -llevaba días encerrado en su estudio- provocó que nadie se acercara a socorrerlo. Un tiempo que se presume crucial para que Gaudí terminara falleciendo tres días después, el 10 de junio.

Gaudí era consciente que el templo trascendería su vida, pero probablemente no era tan consciente de lo importante, emblemática y de lo profundamente ligado que estaría para siempre a esta magnífica obra. Son ya tres los papas que se han acercado al icono de Barcelona, a la obra magna del arquitecto de Reus, para bendecirla, para darle la categoría de Basílica y para celebrar su centenario. Ni más ni menos que tres sucesores de Pedro que, en su paso por España, no se pudieron resistir a visitar ese templo que reza con el arte, con cada uno de los cientos, miles de detalles que Gaudí ideó para honrar a Dios.

El tercer papa en venir

No puede ser más adecuado el lema de la visita de León XIV que, precisamente, un 10 de junio de 2026, honra al arquitecto de Dios presidiendo las celebraciones de su centenario y la bendición de su obra. «Alza la mirada» es el lema. Muy adecuado teniendo en cuenta que los 172 metros y medio que levanta sobre el suelo la homenajeada Torre de Jesucristo, convierten a la Sagrada Familia en el templo católico más alto del mundo.

El Papa León XIV ha bendecido esa última construcción de un templo que sigue creciendo año a año. Lo ha hecho desde la fachada del Nacimiento, la primera que se comenzó a construir, en 1891, todavía en vida de Antoni Gaudí. Otro homenaje a la figura del de Reus, desde lo que pudo ver terminado se bendicen esas partes de su obra que no pudo ver.

una torre inaugurada, pero todavía pendiente de rematar

Es la decimoctava torre del templo: son doce los campanarios dedicados a los discípulos (aun quedan cuatro por construirse), cuatro los cimborrios de los evangelistas, una, la torre de María y esta torre de Jesucristo recientemente coronada con la imponente cruz de 4 brazos. El Papa, además de bendecirla, la ha inaugurado. Con un espectáculo de luces, música y cantos emocionante, aprovechando la luz crepuscular que baña la ciudad condal, jugando con ese elemento fundamental de la obra de Gaudí, la luz, quedará oficialmente inaugurada por León XIV.

Sin embargo, esa cruz a la que se puede subir y desde la que se puede mirar a través de los cristales para observar las imponentes vistas de la ciudad, no estará abierta al público hasta el año 2028, año en el que se culminarán los trabajos que se llevan a cabo en el interior para habilitarla de forma definitiva.

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