‘La muerte de Robin Hood’
Dirección: Michael Sarnoski
Intérpretes: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Noah Jupe
Año: 2026
Estreno: 3 de julio de 2026
★★★
Aunque Robin Hood es uno de los mitos en los que se basa toda nuestra noción romántica del heroísmo, lo cierto es que su leyenda es tan maleable que puede deformarse hasta resultar irreconocible o incluso invertirse por completo. Situada a una distancia abismal de las encarnaciones románticas del personaje abanderadas en su día por actores como Errol Flynn y Kevin Costner, ahora la nueva película de Michael Sarnoski afirma que aquel tipo en realidad era un maniaco homicida, y nos lo muestra en los últimos compases de su vida mientras vaga por los páramos de la Gran Bretaña del siglo XIII intentando desprenderse tanto de la mentira que ha estado viviendo como de la legión de enemigos sedientos de venganza que se ha granjeado a lo largo de los años.
‘La muerte de Robin Hood’ parte de un tono marcadamente sombrío desde su propio título para adentrarse progresivamente en una oscuridad aún mayor. Sarnoski sumerge el primer acto del relato en una espiral de violencia y una grieta moral tan profundas que parece imposible que Robin, o la película, puedan salir de ellas. Hombres, mujeres e incluso niños son asesinados, extremidades son aplastadas y mandíbulas son arrancadas, y hojas de acero al rojo vivo se ensartan en carne humana. Llegado el momento, eso sí, la película se transforma de forma definitiva en la historia de una lucha interna, y en una deconstrucción de la figura del héroe de acción. Incluso en un mundo donde matar es tan fácil como respirar, la violencia tiene que terminar, así que aquí finalmente lo hace. En ese contexto, Robin se pregunta si la redención es posible para él después de haber hecho tanto mal, mientras afronta un último intento desesperado de reducir la distancia entre el hombre que es y la imagen legendaria que los demás tienen de él.
En el proceso, ‘La muerte de Robin Hood’ transcurre a la manera de una sucesión de conversaciones levemente filosóficas entre individuos dañados, que Sarnoski captura adoptando un estilo estático y evitando a toda costa forzar el drama. El rigor y la inteligencia de su propuesta resultan incuestionables, pero la película por momentos está a punto de asfixiarse con su propia melancolía, la agonía de su protagonista y la inevitabilidad de su destino. Luciendo una melena y barba desgreñadas, y en la piel de un tipo de personaje por el que ha sido celebrado en el pasado -resulta inevitable compararlo con el que la versión de Lobezno que encarnó en ‘Logan’ (2017)-, Hugh Jackman nos mantiene a distancia de un personaje que se mantiene pétreo, y que se muestra construido en buena medida a partir de motivaciones indefinidas y una inclinación a la violencia poco explorada.
Pese a ello, ‘’La muerte de Robin Hood’ resulta absorbente tanto por la severidad con la que reinventa al personaje en forma de cascarón humano -aunque al hacerlo se limite a alejarlo de un estereotipo para acercarlo a otro- como por su preocupación por asuntos existenciales. Y también por su voluntad de usar su oscuridad y desolación implacables para cuestionarse a sí misma con el fin de hacernos así entender que, pese a todo, necesitamos las leyendas y las mentiras que las sostienen. De otro modo, el mundo es demasiado insoportable.
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