España ha cerrado esta semana la regularización extraordinaria de migrantes que pretende dar permiso de trabajo y residencia a centenares de miles de personas. Un proceso histórico, tanto por el volumen de personas que han participado del mismo -más de un millón-, como por el impacto que se prevé del mismo en el mercado laboral. Dos días después de vencer el plazo para presentar solicitudes, el Gobierno ya ha presentado un primer balance en términos de empleo.
Una parte de los participantes de la regularización ya están trabajando y lo están haciendo en sectores de bajas remuneraciones y que hace tiempo se quejaban de falta de candidatos para sus vacantes. La incorporación de esas personas está imprimiendo velocidad al mercado laboral, que este pasado junio batió un nuevo récord de empleo y vivió uno de sus mejores meses de los últimos años. No obstante, a medio plazo puede tener efectos mixtos sobre las cifras de paro registrado. Estas son las claves del primer balance de la regularización sobre el mercado laboral.
Un total de 159.097 personas que han participado de la regularización ya están en alta en la Seguridad Social. Representan un 13,6% del total de solicitudes presentadas y el 26,2% de los expedientes ya tramitados. Se espera que a medida que la Administración vaya resolviendo más expedientes y mandando los números de Seguridad Social a los beneficiarios, dicho número aumentará, puesto que la gran mayoría de participantes del proceso son personas jóvenes, dispuestos a trabajar y muchos de ellos ya con un empleo, pero informal.
Esa ‘inyección’ de personas legalmente disponibles y dispuestas a trabajar en el mercado laboral ha tenido un impacto evidente en el conjunto de los datos de afiliación. El saldo positivo de ocupados de origen migrante, que ya venía siendo alto durante los últimos años, se ha intensificado. Hasta el punto de que la aportación foránea se ha triplicado en comparación con junio de 2025 y dos de cada tres nuevos cotizantes ganados han nacido fuera de España. Todo ello ha contribuido a que el mercado laboral gane una marcha: si el mes pasado se sumaban cotizantes a un ritmo interanual del 2,5%, en solo un mes se ha acelerado al 2,8%.
La regularización extraordinaria articulada por el Gobierno ha generado una sonora división política, con PP y Vox claramente en contra y barones territoriales de los ‘populares’ llevando el proceso a los tribunales. No obstante, entre los agentes económicos y sociales esa división no ha existido y el consenso tanto entre empresas como entre sindicatos ha sido total y favorable a la medida. No en vano, múltiples patronales han visto en esta medida una especie de ‘agua de mayo’ ante la ausencia, dicen, de candidatos para sus vacantes. Coincide que varios de esos sectores son los que peores condiciones laborales ofrecen.
Los primeros beneficiarios de la regularización han ido a trabajar a la hostelería, hasta el punto de que uno de cada cuatro está hoy empleado allí. La coyuntura, con la campaña de verano de por medio, lo favorece. Y los escasos salarios y los horarios de difícil conciliación no son un aliciente para los nativos. El segundo sector que más personal procedente de la regularización ha contratado es el comercio, que ofrece unas condiciones similares. Las actividades administrativas, la construcción y el transporte completan el ‘top’ 5 de destinos.
La inmensa mayoría de beneficiarios de la regularización que se han incorporado ya al mercado laboral formal lo han hecho como asalariados (83%). Y si bien el Gobierno no dispone de datos sobre sus niveles salariales, sí puede radiografiar hasta cierto punto el grado de estabilidad de sus empleos. La gran mayoría han firmado un contrato indefinido, concretamente el 77%. Y, dentro de estos, el 55% tienen un contrato indefinido a tiempo completo, un 30% a tiempo parcial y el 15% restante son fijos discontinuos.
El tipo de contratos que están firmando los regularizados no es muy diferente al existente entre el conjunto de la población asalariada, si bien sí existe una sobrerepresentación de los fijos discontinuos. Algo que probablemente se explica por el elevado peso de los ocupados en hostelería y comercio, dos gremios caracterizados por la estacionalidad y donde este tipo de contratos son más habituales.
El Gobierno ha insistido en hacer un llamado a la prudencia durante su primer balance. El secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, ha reiterado que esta es una primera fotografía y que la misma puede variar sustancialmente durante los próximos meses, a medida que se vayan resolviendo expedientes y más personas se puedan sumar al mercado laboral. Por el momento, desde Funcas sí consideran que la regularización está jugando un rol de acicate y está acelerando la creación de empleo, especialmente entre las personas nacidas fuera de España. “Este fenómeno guarda un paralelo con la regularización de inmigrantes, que podrían haber estado trabajando de forma irregular. De hecho, la aceleración no se observa entre los trabajadores nacionales, cuyo crecimiento ha tendido en los últimos meses a la desaceleración», recoge su nota publicada este jueves.
El saldo final todavía es una incógnita, si bien las perspectivas son transversalmente positivas. Al menos en el plano de incorproar a más personal al mercado laboral. La Airef, por ejemplo, publicó hace unas semanas un estudio que cuantificaba el saldo positivo de ocupados en medio millón de personas, si bien también provocará un ligero aumento del paro, en 90.000 personas. También prevé que la incorporación de estas personas no precarizará las condiciones de quien ya está laburando, si bien tampoco generará incrementos significativos ni del PIB, ni de la recaudación.
El impacto por territorios de la regularización es también una incógnita a día de hoy. El Gobierno ha hecho público el número de solicitudes por comunidad autónoma, pero no ha desagregado cuántos de los beneficiados ya ocupados encontraron trabajo en uno u otro lugar. Catalunya es la comunidad con más solicitudes de regularización de inmigrantes de toda España, con más de 257.000 peticiones extraordinarias, en su mayoría en Barcelona. La Comunidad de Madrid y la Comunitat Valenciana completan el podio.
Ello puede contribuir a alimentar el crecimiento del empleo en dichos territorios. Por el momento, Catalunya ha sumado este junio otro mes más liderando la creación de ocupación en el conjunto de España. «Podemos estar contentos por el funcionamiento de nuestro mercado de trabajo», pero «es pronto para poder valorar [sus efectos]», ha afirmado el secretario de Treball, Paco Ramos, en la habitual rueda de prensa de valoración de los datos de paro.
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