Título. Lesión. Operación. Recuperación. Otro invierno en el gimnasio. Arranque de temporada desconcertante. Descubrimiento de que la lesión persiste. Nuevas operaciones: la séptima en el mismo brazo y hombro derecho. Más gimnasio. Y vuelta en Mugello, el circuito en el que se va a 368 km/h.
Y, allí, en plena Toscana, Marc Márquez Alentá (Ducati), 33 años, nueve títulos del mundo, se da cuenta de que ya no siente el hormigueo que le estaba volviendo loco porque no sabía qué ocurría. Quinto y séptimo, estando siempre entre los cinco primeros. Y, a los cuatro días, saltó a Balatón Park (Hungría) donde, el pasado año, hizo pleno (37 puntos), victoria el sábado y repetición el domingo.
Y, de regreso a Hungría, ‘Il Cannibale’ da otro puñetazo en la mesa. Aquí estoy. Bueno, aún no, aún no, dice. Ya no le cree nadie. Francesco ‘Pecco’ Bagnaia dice que nunca jugaría a póquer con sus compañero en el Lenovo Ducati “porque maneja el arte del farol de forma espectacular, sin que se le note”.
“Estoy feliz, sí, anda que no, como para no estarlo, pero ha sido una victoria cara, demasiado cara ¿a que sí?”, le plantea al periodista, nada más bajar del podio del Gran Premio de Hungría. “El año pasado, aquí mismo, a estas alturas, estábamos pensando ‘venga, va, vamos a sumar algunos puntos e incrementemos la distancia’ y, ahora, es una victoria muy luchada, muy sufrida en los últimos meses y muy, muy, trabajada”.
«Ya tengo 100 victorias, que bien. ¿Las inolvidables? Muchas, todas. No sé, la primera, Austin-2013, peleando con Pedrosa, Rossi y Lorenzo. Valencia-2012 (Moto2), saliendo el último y ganando. Tailandia-2025, un gran año junto a mi hermano Àlex. Y, sí, esta, esta, muy sufrida».
“No quiero que estas dos victorias en Hungría me confundan. Me equivocaría si pensase que ya soy el de antes, porque no lo soy, no aún, no”, continúa explicando el joven de Cervera (Lleida). “El regreso no está terminado, aún no somos los que éramos y veremos, veremos, si lo podemos conseguir. Hay que seguir trabajando duro y machacándose en el gimnasio para conseguir estos mismos resultados en circuitos de derechas”.
Fue su victoria nº 100. Venga, sabemos que hay muchas, eso, 100, todas muy importantes, pero hagamos un pequeño ranking, no sé el top-4 de Marc Márquez. “Para mí, la más especial sigue siendo la primera de MotoGP, en Austin-2013, mi segunda carrera en la máxima categoría, compartiendo podio con Dani (Pedrosa), peleando con Valentino (Rossi) y Jorge (Lorenzo), fue la más especial”.
Venga, otra. “Por ejemplo, Valencia-2012, donde salí último y gané, despidiéndome de Moto2 a lo grande y con el título. En el top-3, sería Tailandia-2025 porque fue el inicio del mejor año de mi carrera deportiva o, si quieres, el de más felicidad, ya que compartí un montón de podios con mi hermano Àlex”.
Marc Márquez (Ducati) llega al ‘corralito’ de Balarón Park celebrando su victoria nº 100 en el Mundial. / ALEJANDRO CERESUELA
¿Y, luego? “Luego, sí, podríamos colocar esta de Hungría. Repito, hay muchas y todas importantes porque algunas de ellas han surgido, se produjeron, después de superar lesiones, como ésta, muy duras. Una lesión te duele, te desgasta físicamente pero, sobre todo, mentalmente”.
Márquez llegó octavo a Hungría y se va quinto de la general, a 72 puntos del italiano Marco Bezzecchi (Aprilia), al que le restó 30 puntos en Balatón Park. Pero Marc no piensa en nada más que recuperarse del todo. “Quedan muchas carreras, sí, y muchos puntos por repartir pero, como se ha podido comprobar aquí, todo puede pasar”.
No se ve, ni mucho menos, recuperado y dominador como el pasado año. “No estamos, de momento, en nuestro mejor estado de forma. Sigo teniendo la sensación y, en ese sentido, he de seguir siendo cauto y utilizar la cabeza, porque si salgo al ataque, tengo más a perder que a ganar. No tengo aún, no, todas las situaciones controladas, como las tenía el año pasado. Si ataco, habrán aún más posibilidades de error que de victoria”.
«He de seguir trabajando duro. He de conseguir que las curvas de derechas sean tan fáciles como lo son las de izquierda. Queda mucho. Aún tengo la sensación de que si salgo al ataque, tengo más a perder que a ganar. He de ser paciente».
No quiere hacer planes, pese a que ya piensa en Brno (21 de junio), Assen (28 de junio) y, finalmente, antes del parón, Sachsenring (12 de julio) que es uno de sus circuitos preferidos. “Quiero intentar seguir sumando puntos y ¡ojalá! cada vez me sienta mejor. Y, tras el verano, veremos si estamos con posibilidades de pelear por algo importante y, sobre todo, si físicamente nos hemos puesto a tono y conseguir al máximo nivel”.
El mayor de los Márquez Alentá siempre tiene un plan. “Intento diseñar mis planes en función de cómo me encuentro físicamente y qué necesito en cada momento. Y, la verdad, después de ganar el título, de tener la mala suerte de que Marco (Bezzecchi) me tirase, sin querer, en Indonesia, de operarme, de pasar otro invierno en el gimnasio, de notar molestias en el inicio de este año, descubrir que había unos tornillos que me apretaban el nervio y volver a operarme, entendí que el plan era solo uno: paciencia”.
Paciencia y serenidad. “Sobre todo, no presionarme yo mismo, cosa que he estado haciendo durante toda mi carrera deportiva. Me he exigido mucho y, esta vez, lo único que no quería era volver a lesionarme. Lo que he descubierto en este último año es que las lesiones, las operaciones, las rehabilitaciones, cansan un montón mentalmente, mucho, no os podéis imaginar cuanto. Por eso digo que, ahora, tengo más a perder que a ganar”.
La cabeza, la mente, ha sido fundamental en esta última recuperación. “Siempre he sido muy positivo, siempre, pero cuando tienes una lesión seria, tu entorno confía más que tú. Las lesiones, lo sé bien, tienen su proceso. La primera semana es horrible, lo ves todo oscuro. Es cuando salgo al jardín, me siento en un columpio y trato de entender, solo, sin hablar con nadie, e intento entender qué necesito, siendo muy crítico conmigo mismo y realista, muy realista”.
Márquez asegura que la prioridad es seguir con la mentalidad de Mugello, no caer en la trampa de pensar que ya está todo hecho “porque no lo está, no, aún queda mucho por recuperar pero, bueno, ahí estamos, peleando contra los jóvenes, que son muchos y buenísimos”.
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