Un plátano pegado a una pared blanca con una cinta adhesiva gris, con un valor ascendió a los 6,2 millones de dólares en 2024, cuando fue adquirido en una subasta por Justin Sun, fundador de una plataforma de criptomonedas, ha sido robado en Francia. La controvertida obra ‘Comedian’, creada por el artista italiano Maurizio Cattelan, volvió a ocupar titulares tras un incidente ocurrido en el Centro Pompidou-Metz, en Francia. La pieza, conocida mundialmente por consistir en un plátano sujeto a una pared con cinta adhesiva, forma parte de una exposición temporal que ha atraído a miles de visitantes.
El suceso se produjo el pasado 30 de mayo, cuando personal del museo detectó que la fruta que integra la instalación había desaparecido. La ausencia fue advertida durante la jornada de apertura al público, generando una rápida reacción por parte de los responsables del centro cultural.
La fruta se reemplaza periódicamente cuando madura o se deteriora
Tras el robo, la dirección del museo anunció su intención de presentar una denuncia formal. Los responsables consideran que la retirada del elemento de la obra afecta tanto al patrimonio artístico expuesto como a la experiencia de quienes acuden al recinto para contemplarla.
A diferencia de otras piezas tradicionales, el artista utiliza una banana real, un componente que puede sustituirse periódicamente siguiendo las instrucciones establecidas por el artista. Por este motivo, el museo pudo reponer rápidamente la fruta y restablecer la instalación.
La obra alcanzó notoriedad internacional desde su presentación en una feria de arte celebrada en Miami en 2019. Desde entonces, ha generado debates sobre el valor del arte contemporáneo, el significado de las obras conceptuales y la relación entre el objeto físico y la idea artística.
Un valor incalculable
Aunque el plátano utilizado tiene un coste mínimo, el valor atribuido a la obra es extremadamente elevado debido a los derechos de exhibición, la certificación de autenticidad y el concepto creativo que representa. Estos elementos son los que realmente sustentan su importancia dentro del mercado artístico.
No es la primera vez que la instalación protagoniza un episodio inesperado. En diferentes exposiciones anteriores, algunos visitantes retiraron la fruta de la pared o incluso la consumieron, acciones que terminaron convirtiéndose en parte de la conversación pública en torno a la obra.














